1 de agosto, 2026 - 06h00Arranco con un comentario: penoso que en medio de una justicia casi inexistente sí hay espacio para sancionar a la tuitera Gabriela Panchana. Inaceptable. Dice Álvarez de Toledo: “Yo también reclamo mi derecho a ofender y ser ofendida. No hay democracia sin derecho a pensar y a ofender”. Todos (personas, empresas, países) necesitamos una hoja de ruta y eso intenta el Gobierno con la Agenda de Crecimiento 2040 (ha habido otras en el pasado). Correctamente se llama de “crecimiento”, porque más actividad, empleos e ingresos mejoran la vida diaria de la gente (fin real de la economía), y debería tener un objetivo no planteado: crecer entre el 4-5 % de manera sostenida. ¿Difícil? Sí. ¿Necesario? Sin duda. Loable esfuerzo apoyado por el BID, junto con grupos diversos entre los cuales me incluyo porque aporté ideas en finanzas públicas y sistema de jubilación. Pero estos enfoques deben basarse, al menos, en dos fundamentos: uno, visiones acompañadas de acciones visibles, y dos, sinergia entre lo expresado, lo actuado y lo percibido. Y ahí hay un divorcio. Veamos... Uno. Objetivo n.º 1, institucionalidad y seguridad jurídica: “la inversión requiere un entorno que reduzca incertidumbre, cumplimiento de reglas, limite la discrecionalidad y proyección con horizontes amplios”. De entrada es un grave error creer que la institucionalidad tiene como objetivo simplemente la inversión, es mucha más amplia y valiosa. Por ejemplo, es mejorar la seguridad, en la cual creo el Gobierno sí está haciendo esfuerzos importantes. Es la justicia, que siempre ha sido manipulada y ahora sigue el mismo camino, ni siquiera hay jueces en muchos tribunales afectando la vida diaria de tanto ciudadano indefenso. Es la calidad de la política, pero este Gobierno la maneja a su antojo para ganar elecciones. Se plantea lo contrario de lo actuado.Dos. Objetivo n.º 2, estabilidad fiscal. ¿Y qué vemos? Cuentas fiscales que se alimentan de nuevos ingresos, pero siguen la misma trayectoria de déficit y endeudamiento porque los gastos crecen en casi la misma proporción. ¿Gastos productivos? No, la mayor parte malgasto que nos empobrece. ¿Ha visto usted mejora en los trámites o procesos, y mayor libertad? ¿Una reforma tributaria que tienda a bajar tasas, ampliar la base y reglas similares para todos? ¿Que Petroecuador desmonopolice el manejo de combustibles? Y la agenda ni siquiera menciona la reforma de las jubilaciones (esencial en finanzas públicas).Tres. Objetivo # 3, competitividad e inversión, “los factores que determinan si producir en el país es competitivo o costoso, eficiente o ineficiente”. Un tema clave es el petróleo y minería. ¿Hemos avanzado? En esencia nada y hasta retrocedido. ¿Reforma laboral? ¿Menores costos?Cuatro. Objetivo # 4: fortalecer la dolarización y profundidad financiera (mejor sistema financiero). Ojo, la dolarización no requiere ser fortalecida, dejémosla tranquila. Y en ninguna parte aparecen dos temas claves: liberalizar el sistema de tasas de interés y abrirnos al mundo para atraer a la banca internacional.Un bonito ejercicio tecnocrático y publicitario, que va en sentido (casi) contrario de lo que se hace y necesitamos. (O)
Pablo Lucio Paredes: Tenemos agenda 2040... ¿Y? | Columnistas | Opinión
Un bonito ejercicio tecnocrático y publicitario, que va en sentido (casi) contrario de lo que se hace y necesitamos.










