30/06/2026 a las 01:21h.

Tras ocho años de Gobierno socialista es más necesario que nunca un periodismo valiente, que plante cara a la oposición y la vigile: siempre hay alguien conspirando contra el bien común, y es labor de esta profesión no solo contarlo, sino también censurarlo, subrayarlo, juzgarlo ... antes que los jueces. En estos tiempos desnortados, líquidos, sucios, necesitamos analistas rigurosos que separen el fango del barro, y este del compost, que es lo que permite que el país siga creciendo en la dirección correcta, aunque sea lentamente, como un pequeño bonsai. Es importante que alguien dirija nuestra indignación, que nos explique cuáles son los escándalos reales, dónde tenemos que invertir nuestra energía negativa para convertirla en una fuerza positiva, de progreso. Tenemos que escuchar a los intelectuales de verdad, esos que supieron ver antes que nadie que el fascismo estaba volviendo, que los fantasmas existían: hay que acudir a ellos en esta segunda venida, pues solo ellos tienen las armas para luchar contra el Mal que está ahí ya, a la vuelta de la esquina, y que es mucho peor que la crisis de la vivienda, el cambio climático y la erosión de la democracia liberal. Necesitamos de nuevo la épica de la resistencia, ahora que hemos descubierto que no gobierna quien gobierna, sino los poderes fácticos del Estado, un montón de empresarios malvados y siniestros que llevan dirigiendo el país desde su origen, y que ahora están soplando en las velas de la oposición, para devolvernos al pasado. Todo lo que va bien en España es gracias a nuestro admirado Presidente del Gobierno, pero todo lo que va mal es culpa de ellos. De los verdaderos dueños del Estado.