20 de junio, 2026 - 06h00El mundo se mueve, por un lado en un entorno que evoluciona al vaivén de las extrañas agendas de los políticos, y por otro lado el resto de actores que reaccionamos y tomamos decisiones diversas, unas racionales, otras que pueden parecer irracionales pero tienen (¿o no?) cierta lógica de fondo. Y por eso los resultados a veces se ajustan a los pronósticos, pero en general sorprenden, porque no es fácil anticipar la capacidad de reacción de las sociedades. Nadie se cruza de brazos. Todos actuamos. Desde marzo tenemos uno de esos impactos: el ataque de EE. UU. a Irán. ¿Preventivo? ¿Necesario? ¿Excesivo? ¿Emocional? ¿Interesado? ¿Empujado por Israel? No importa, ahí está. Y ha generado sacudidas, sobre todo en el mercado petrolero por la importancia del estrecho de Ormuz, con un fuerte aumento de precios (casi +80 %, aunque estos días ha retrocedido buena parte de ese camino), aunque ha sido menor que en ocasiones similares. Pero también alrededor de los equilibrios geopolíticos. ¿EE. UU. se ha fortalecido o muchos se han alejado considerando esta intervención excesiva y no justificada? ¿Irán es el perdedor porque ha mostrado muchas debilidades o más bien han aparecido fortalezas inesperadas? ¿China es el mejor posicionado por su supuesta serenidad frente a la incertidumbre, o más bien como un líder que no asume responsabilidades? ¿Rusia? ¿Israel? ¿Los demás del Medio Oriente? En todo caso, han firmado un memorándum de entendimiento (¿ambos lo interpretan de la misma manera?) con un plazo de 60 días para el acuerdo final, alrededor del poder nuclear iraní, los embargos y congelamientos, la apertura de rutas marítimas, un plan de reconstrucción de Irán por $300.000 millones y sorprendentemente Líbano, que a Irán le interesa porque ahí está su aliado militar Hezbolá y quiere tener Israel a su alcance, el cual ha señalado claramente su intención de no aplicar un acuerdo que involucre retirarse de ese país. Hay aún mucha tela por cortar en Medio Oriente. Quizás la incertidumbre es eso: muchas preguntas, pocas respuestas. Esto se ha dado con el trasfondo de las políticas agresivas (¿erráticas?, ¿calculadas?) del Gobierno americano que llevan a un pronóstico muy directo: debilitamiento del dólar y pérdida de su peso estratégico (hoy los bancos centrales tienen más oro en sus reservas), lo que de hecho es parte del objetivo (errado o no) de su Gobierno. Sin embargo, cuando miro la realidad, no veo que esto haya sucedido tanto como se pretende: desde el inicio del gobierno de Donald Trump se ha debilitado 10 % partiendo de una posición más bien de fortaleza. ¿Es eso gran cosa? Para nada. Está en $ 1,16 por euro, cuando en algún momento en el pasado llegó por encima de $ 1,50. Pero ¿el dólar ha perdido valor frente a otros activos? Ciertamente frente al oro, que llegó a un pico de $ 5.500 por onza hace seis meses (el doble de anteriores picos) y ahora está hacia los $ 4.000. Mientras tanto las bolsas de valores siguen subiendo (ejemplo el S&P500, +25 % en 18 meses), lo cual puede ser una señal de confianza frente a la economía o de desconfianza frente al dólar. Y por último está la inflación, que en EE. UU. alcanzó un pico del 9 % en 2022, luego cedió hasta el 2,4 % y ahora está de vuelta a 4,2 %. Mala señal. (O)