Esta ciudad recibe entre 7 y 8 millones de visitantes anuales, aunque tiene menos de 120.000 habitantes permanentes, pero el hecho de ser una de las localidades con arquitectura medieval mejor conservadas del mundo y tener varios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO la hace muy atractiva para el turismo.
Se trata de Brujas, en el norte de Bélgica, que, si bien su nombre original ‘Brugges’ nada tiene que ver con el significado que podríamos pensar con su denominación en español, pues hace referencia a la palabra ‘brug’ que significa muelle o puente en neerlandés, y que en español sencillamente se optó por adaptarla de forma fonética entre los siglos XVI y XVII. Sus calles medievales, sus puentes, canales y edificios históricos invitan a recorrerla y perderse, aunque con visitas que no se pueden dejar de lado.
Plaza Brug y Torre Belfort: en el corazón de Brujas
La visita más imprescindible en la ciudad de Brujas es la plaza Brug, que es el corazón de la localidad, su centro de poder y autoridades, con el ayuntamiento como uno de los edificios más destacados, de estilo gótico del siglo XIV y que se puede visitar de forma gratuita en su interior, con algunos de sus salones más históricos y grandes.










