En los rincones más pequeños de la geografía oscense, donde la despoblación amenaza con apagar el pulso de la vida cotidiana, el arte vuelve a alzarse como una trinchera de dinamización, encuentro y convivencia. El Festival Internacional Títeres en la Montaña alcanza este verano su quinta edición consecutiva, lo que afianza un proyecto cultural que transforma la tranquilidad del Prepirineo en un escenario vivo, dinámico e itinerante. El corazón del proyecto palpita con fuerza en Aguinalíu, una pequeña pedanía del municipio de Graus que apenas supera la quincena de habitantes empadronados.

Es allí donde, en una antigua casa de labranza rehabilitada con esfuerzo desde 2017 y abierta como centro cultural en 2021, se ubican la sede de La Borda del Títere, la acogedora sala interior La Bodegueta y el emblemático Teatro del Barranco, un espacio escénico al aire libre con capacidad para 80 personas que ofrece vistas directas a las montañas y al casco histórico del pueblo.

Concebido por la asociación La Borda del Títere y la compañía Trapusteros Teatro, liderada por el titiritero binefarense Marcos Pena y la creadora e investigadora brasileña Izabela Brochado, el certamen mantiene intacta su filosofía original: descentralizar la cultura y acercar el teatro de marionetas de calidad a los núcleos rurales fuera de los grandes circuitos escénicos.