Aníbal de la Beldad |Almagro (Ciudad Real) (EFE).- A pocos días de que comience el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y mientras los espectadores esperan ocupar las butacas, decenas de profesionales trabajan entre bastidores para levantar la gran «casa del teatro» que hará de este municipio uno de los principales referentes escénicos.
Técnicos de iluminación, sonido, maquinaria o montadores forman parte de ese engranaje silencioso que sostiene cada función y que, aunque apenas es visible para el espectador, resulta imprescindible para que el festival, que se celebrará de 2 al 26 de julio cobre vida.
El director técnico del festival de teatro, Paco Leal, explica a EFE que detrás de todo ese trabajo existe una filosofía clara basada tanto en la organización como en el respeto al patrimonio histórico de Almagro, pues recuerda que todos los espectáculos se ven en edificios de alto valor arquitectónico.
El respeto por su cuidado es una premisa básica, hasta el punto que desvela que «en el Corral de Comedias no se mete ni un solo tornillo en la infraestructura. Todo es autoportante, todo va encajado entre techo y suelo, porque el patrimonio hay que cuidarlo», señala.
«Construir esta casa del teatro se hace con mucho trabajo y sobre todo con un equipo maravilloso. Aquí todos remamos en la misma dirección y eso, creo yo, es la base de nuestro éxito», afirma.







