Llegamos a agosto habiendo alcanzado ya la cuarta ola de calor del verano y en busca de cualquier cosa que haga la estancia en casa un poco más llevadera. Bajamos las persianas, abrimos las ventanas al amanecer, cerramos todo cuando empieza a apretar el sol y sabemos que rodeados de plantas nos sentimos mejor pero no entendemos muy bien por qué.

La respuesta es curiosa, porque las plantas sí pueden hacer que un espacio resulte más fresco, pero no funcionan como un pequeño aire acondicionado. Y entender cómo lo consiguen también ayuda a elegir mejor qué especies tener en casa y dónde colocarlas.

Las plantas enfrían de una forma especial

Las plantas necesitan agua para vivir. La absorben por las raíces, la transportan hasta las hojas y una parte de esa agua se libera en forma de vapor a través de unos diminutos poros llamados estomas. Este proceso, que recibe el nombre de transpiración, es una de las funciones fisiológicas más importantes de cualquier planta y resulta muy interesante porque para que ese agua pase de estado líquido a vapor necesita energía y esa energía procede, en parte, del calor del entorno y de la propia hoja, lo que genera un ligero efecto de enfriamiento alrededor de la planta.