Con la llegada del calor, buscamos refrescar la casa como sea. Usamos ventiladores, aire acondicionado, pero pasamos por alto la decoración. Y es que la sensación de frescor también depende de cómo esté decorado el espacio. Los materiales, los tejidos e incluso los colores influyen en la forma en la que percibimos una estancia.Según explica la arquitecta e interiorista Paula Martino, directora creativa de Kenay Home, basta con introducir algunos cambios en la decoración para que la vivienda resulte más luminosa, ligera y acogedora durante los meses de verano. Materiales naturales que ayudan a crear ambientes más frescosUno de los primeros cambios que recomienda la experta es sustituir los tejidos más gruesos por otros más ligeros. El lino y el algodón son dos de las mejores opciones para esta época del año porque aportan una mayor sensación de frescura y dejan que los espacios respiren mejor.No hace falta renovar toda la decoración. Puedes cambiar las fundas de los cojines, vestir la cama con ropa de lino o algodón o sustituir un plaid de invierno por otro más ligero para conseguir que el salón o el dormitorio cambien por completo.También recomienda apostar por una paleta de colores suaves. Los blancos rotos, los tonos arena, el beige o el color piedra reflejan mejor la luz natural y ayudan a que las habitaciones parezcan más amplias y luminosas. Son colores que, además, transmiten calma y encajan fácilmente con cualquier estilo decorativo.Maderas claras para crear espacios más luminososLa madera sigue siendo uno de los materiales protagonistas en decoración, pero en verano cobran especial importancia los acabados claros. Las maderas lavadas, blanqueadas o con efecto decapado tienen la capacidad de reflejar mejor la luz y aligerar visualmente los espacios. Incorporar una mesa auxiliar, un banco o una estantería con este tipo de acabado puede renovar una estancia sin necesidad de gastar mucho dinero.La interiorista explica que este tipo de maderas evocan las casas de inspiración mediterránea, donde predominan los materiales naturales, la luz y los ambientes serenos. Combinadas con textiles de fibras naturales y una decoración sencilla, ayudan a crear una sensación de bienestar muy propia del verano.Este material también encaja muy bien en piezas grandes, como aparadores o muebles de televisión, porque aligera la estancia y aporta ese ambiente más fresco que tanto se agradece en verano. Los acabados lavados ayudan a que el hogar se vea más despejado y luminoso, sin renunciar a la calidez de la madera.