Llega el calor y la casa cambia de clima. Cerramos persianas, encendemos el aire acondicionado, ponemos el ventilador y convertimos el salón en una especie de refugio climático doméstico. Nosotros lo agradecemos. Las plantas, según dónde estén colocadas, a veces no tanto.
Si de repente aparecen puntas secas, hojas caídas, bordes marrones o una planta que hasta ayer parecía digna y hoy tiene cara de estar replanteándose su existencia, es normal que surja la pregunta: ¿Me la estoy cargando con el aire acondicionado? ¿El ventilador también es malo?
Mitos y verdades
El primer mito es pensar que el aire acondicionado mata las plantas. No es así. Muchas plantas de interior pueden convivir perfectamente con él si no reciben el chorro directo y tienen suficiente luz.
También tendemos a pensar que las plantas sufren muchísimo cuando baja la humedad, pero, créeme, hay cosas bastante más importantes que los efectos de estos aparatos anticalor. Sansevierias, zamioculcas, potos, drácenas, hoyas o muchos ficus bien adaptados suelen aguantar bastante bien los ambientes interiores climatizados. Algunas, de hecho, tienen más aguante que muchos de nosotros en agosto.












