Las dos columnas de Hércules son algo más que un mito griego. Son la clave de la distribución de la energía en Europa a través del Mediterráneo y España podría perder la única que le queda. Sí, Ceuta, en cuyo monte Hacho se erigiría la columna que levantó Hércules en la orilla sur, paralela a la de la orilla norte, en Gibraltar, sobre el monte Calpe. La segunda ya se perdió en 1713 con el Tratado de Utrecht para pasar a manos de la Corona Británica, como bien nos han recordado desde Bruselas con la reciente firma del Tratado con el Gobierno del peñón.
La foto fija está ahora en las dos ciudades españolas en el continente africano, la frontera más meridional de la Unión Europea (UE). La avalancha de ciudadanos marroquíes entrando en Ceuta por tierra y mar de forma irregular en un breve espacio de tiempo, casi al unísono y con la connivencia de las autoridades policiales de Marruecos en la frontera, es un aviso a navegantes: “Entramos cuando queremos”.















