Ceuta es una de las dos únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en África (la otra es Melilla). La ciudad africana (española desde 1688) es por lo tanto un punto especialmente brillante en el mapa mental de cualquier migrante que aspira a llegar al Viejo Continente. Eso supone para la ciudad una presión enorme, con la que convive históricamente. La otra es saberse pieza fundamental del tablero diplomático entre España y Marruecos.Por todo ello, Ceuta ha vuelto a sufrir la embestida de una crisis migratoria, esta vez la mayor que haya tenido lugar. La entrada masiva de migrantes —que solo este jueves fueron unos 49.000, según datos del Ministerio del Interior— ha puesto a la ciudad autónoma al borde del colapso. Al mediodía del viernes ya habían cruzado 60.000.La frontera y el espigón del TarajalLa entrada de los migrantes a territorio español es a pie por el espigón fronterizo del Tarajal o a nado. Al otro lado, más al noroeste, está el espigón de la playa de Benzú, mirando a Tarifa. Ese paso apenas es utilizado por los migrantes porque es menos accesible, está peor comunicado y las corrientes allí son mucho más peligrosas.Ceuta es pequeña; apenas 18,5 kilómetros cuadrados. La frontera del Tarajal está lejos del centro histórico, en la parte del sur donde la complicada orografía de su monte acaba en el mar Mediterráneo. Allí está también el Polígono del Tarajal, poblado de naves que alimentan el comercio atípico con Marruecos.El Tarajal es el paso fronterizo terrestre entre España y Marruecos. Es utilizado habitualmente para el tránsito de personas y mercancías (de esto último cada vez menos por voluntad del régimen marroquí),Cerca del Tarajal, la escasa distancia que separa el lado marroquí del español explica que algunos migrantes intenten alcanzar Ceuta a nado. Pero hacerlo entraña un gran riesgo por las corrientes y las cambiantes condiciones del mar. Esta vez, de momento, ya se han recuperado más de 40 cadáveres.Pese al peligro, quienes intentan cruzar a nado rara vez siguen la ruta más directa. La mayoría parte desde Castillejos, Fnideq en árabe. El municipio se encuentra situado en una posición media entre las dos ciudades más importantes del norte de Marruecos, Tánger y Tetuán. Es la localidad marroquí más cercana a la frontera. Solo hay ocho kilómetros. De su posición fronteriza con España, nace su importancia en el mapa marroquí. Por el oeste, Castillejos se encuentra rodeada de colinas con zonas rocosas y bosques de pinos. Al este la limita el mar Mediterráneo. Allí llegan los migrantes.Nadar en paralelo o directamenteMuchos evitan dirigirse directamente hacia la costa española. Desde algunas zonas del litoral marroquí, la distancia hasta Ceuta ronda los tres kilómetros en línea recta, aunque el recorrido real puede ser mayor dependiendo del punto de salida y de las corrientes.Los inmigrantes avanzan por la carretera, que va paralela a la costa. Hasta ahora lo habitual es que no fueran directos hacia la frontera sino que se adentraran en el mar unas decenas de metros con el objetivo de alejarse de la vigilancia de las patrulleras. A partir de ahí nadaban en paralelo a la costa hasta alcanzar aguas españolas, una vez superado el espigón del Tarajal. Pero esta vez no ha habido sigilo ni discreción; ha sido una salida masiva, algo que ya sucedió en 2021, la anterior gran crisis, cuando más de 10.000 personas entraron de forma irregular en Ceuta.Apenas unos metrosEsta vez, el resultado ha sido que los migrantes han hecho la ruta a nado directamente hacia Ceuta, esto es, apenas unas decenas de metros, doblando la parte de valla que se asoma sobre el espigón. Para ello muchos han utilizado flotadores, como los que uno compraría para pasar un día de playa con los niños.Basta entonces con incorporarse sobre una roca o sobre la playa para haber entrado en territorio español. En esta ocasión lo han hecho 60.000 inmigrantes. En Ceuta viven unas 85.000 personas.
De Castillejos a Ceuta, de Marruecos a España: el arriesgado camino de los migrantes para cruzar la frontera
Lo habitual era que los migrantes no nadaran directamente hacia la frontera, pero esta vez la pasividad de la gendarmería marroquí ha permitido la entrada masiva.










