0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialHay que empezar agosto con música. Summertime, uno de los más populares estándares de jazz. Un aria de la ópera Porgy and Bess de George Gershwin. Una canción de cuna. La canta Clara, una madre pobre, a su bebé, en un mísero condominio de negros, Catfish Row. La canción es entrañable, como todas las de cuna, pero también melancólica por el tono menor; e irónica, ya que, a pesar de la desolación, sostiene que en verano “la vida es fácil” porque “los peces saltan” (el padre es pescador) y “el algodón es alto” (llega una buena cosecha). “Tu padre es rico y tu madre es guapa, así que calla, pequeño, no llores”. Mariam A. Montesinos / EfeLa novela que inspiró la ópera, Porgy (1925), de DuBose Heyward, es una pura tragedia. Noche de un sábado de verano: unos vecinos cantan, beben y juegan a dados, pero una discusión del juego termina en un asesinato y una fuga. Más adelante se produce un infortunio trágico: tanto Clara, la madre que cantaba la nana, como su marido, Jake, morirán por causa de un huracán. Otra chica, Bess, la que vivía con el asesino, queda sola y abandonada. Los vecinos le hacen el vacío a causa del fugitivo, que la maltrataba. Ella acaba refugiada en la casucha de un pobre mendigo, Porgy, que necesita silla de ruedas. Estos dos desvalidos se dan el uno al otro el cariño que nunca habían tenido. El asesino regresa, violento, y muere en manos de Porgy. El engaño de un traficante de droga deshace a la pareja. La novela termina en fracaso y en llanto. En cambio, el final de la ópera es ambiguo, deja algo abierta la puerta del reencuentro de Porgy y Bess.Agosto era una isla de pereza a salvo de las inquietudes del añoPienso en nuestro verano de este año. Carbonizado por llamas infernales, bajo un sol sádico, exasperado de tensión política, acosado por el malestar y por una epidemia de odio. Desde hace muchos años, agosto ya no es lo que era. Había sido una isla de pereza e irrelevancia a salvo de las inquietudes del año, pero, a medida que avanza el siglo XXI, agosto ya compite en dramatismo, aridez y peligro con el resto del año.Hay que inaugurarlo con música, sin embargo. Con la canción de Clara, que, pese a la pobreza y la violencia de su barrio, se aferraba a los pequeños detalles de esperanza. “En verano la vida es fácil”, canta, sin saber que su hijo quedará huérfano.