Era un secreto a voces: Japón había decidido desde principios de julio empezar a rescatar al yen sin avisos previos, en una nueva estrategia diseñada para pillar por sorpresa a los especuladores bajistas en la moneda japonesa, y tratar así de desincentivar las posiciones cortas en la divisa. La advertencia no fue suficiente para contener las caídas del yen, que este jueves tocó nuevos mínimos desde 1986, en el entorno de los 164 yenes por dólar, y en ese punto la divisa ha experimentado un salto vertiginoso que la ha llevado hasta los 159,3 yenes por dólares este viernes, un repunte del 2,8%.Este salto ya generó la especulación de una intervención sorpresa de las autoridades japonesas para rescatar al yen, y el análisis posterior de las reservas de divisas extranjeras del Banco de Japón confirma el rumor: Japón habría intervenido la moneda, probablemente por cuarta vez en lo que va de año, y en esta ocasión con el mayor ímpetu que recuerda, haciendo uso de más de 53.000 millones de dólares de sus reservas para evitar una depreciación mayor de la moneda.
La divisa japonesa sigue presionada por el diferencial de tipos de interés con Estados Unidos, que fomenta el carry trade por parte de los inversores internacionales, y no deja al yen levantar cabeza. El atractivo que supone poder financiarse en yenes, con el bono japonés en el entorno del 2,8%, y utilizar ese dinero para invertir en bonos estadounidenses, que ofrecen más del 4,7% este viernes, es demasiado grande como que frene esta tendencia, y esta es una losa para el yen, que sufre cómo los inversores venden yenes (financiación) para comprar activos denominados en dólares (inversión).













