NoticiaAmbas actividades aportan beneficios diferentes; la clave está en combinarlas de forma progresiva y adaptada a la condición física de cada persona.Síguenos y léenos en Google DiscoverLa principal diferencia entre ambas actividades radica en el esfuerzo que requieren. Foto: Imagen generada por IA.PERIODISTA31.07.2026 12:53 Actualizado: 31.07.2026 12:53

Aunque muchas personas pueden caminar durante varios minutos sin inconvenientes, es frecuente que al enfrentarse a un tramo de escaleras aparezcan fatiga, sensación de ardor en los muslos o falta de aire. Esto no significa que caminar sea un ejercicio insuficiente ni que las escaleras sean perjudiciales por sí mismas. LEA TAMBIÉN La principal diferencia entre ambas actividades radica en el esfuerzo que requieren. Caminar implica un desplazamiento continuo hacia adelante, con un gasto energético relativamente constante, según indicó el Dr. Alberto Sanagustín en su canal de YouTube.En cambio, subir un escalón obliga a vencer la gravedad para elevar el peso del cuerpo, lo que demanda un mayor trabajo de los cuádriceps, glúteos y pantorrillas.Resulta importante para realizar movimientos cotidianos con agilidad. Foto:iStockFuerza y potencia: dos capacidades diferentesSubir escaleras no solo requiere fuerza para impulsar el cuerpo, sino también potencia, entendida como la capacidad de aplicar esa fuerza con rapidez. Esta cualidad resulta importante para realizar movimientos cotidianos con agilidad y para reaccionar ante un tropiezo o evitar una caída.Con el envejecimiento, la potencia muscular suele disminuir si no se ejercita de forma específica. Por ello, las escaleras pueden aportar un estímulo adicional que caminar en terreno plano no siempre proporciona. Sin embargo, el fortalecimiento dependerá de factores como la intensidad, la frecuencia y la progresión del entrenamiento. LEA TAMBIÉN Por qué bajar escaleras puede resultar más difícilMuchas personas experimentan más molestias al bajar escaleras que al subirlas. Esto ocurre porque el cuádriceps debe controlar el descenso del cuerpo, realizando un trabajo de frenado que incrementa la carga sobre la rodilla. Si existe debilidad muscular, dolor previo o artrosis, esta exigencia puede hacer que aparezcan molestias.No obstante, soportar carga no significa necesariamente que la articulación se esté desgastando. El ejercicio adaptado suele contribuir a mejorar tanto la función como el dolor en personas con artrosis, siempre que se realice dentro de límites tolerables y sin provocar dolor intenso.Una ligera sensación de esfuerzo o molestias transitorias pueden ser normales durante la actividad física. Sin embargo, si aparece dolor intenso, inflamación, bloqueo de la articulación o sensación de inestabilidad, es recomendable suspender el ejercicio y consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.Utilizar el pasamanos tampoco debe interpretarse como un signo de debilidad. Proporciona estabilidad y reduce el riesgo de caídas mientras las piernas continúan realizando el esfuerzo correspondiente.Caminar favorece la salud cardiovascular y la resistencia física. Foto:Imagen generada por IA.Cómo empezar de forma seguraPara quienes desean incorporar este trabajo de fuerza, una opción consiste en practicar con el primer escalón de una escalera, subiendo y bajando lentamente mientras se sujetan del pasamanos. El objetivo inicial es controlar el movimiento con estabilidad, más que realizar un gran número de repeticiones.Si el escalón resulta demasiado exigente, existen alternativas como levantarse y sentarse lentamente de una silla, realizar sentadillas adaptadas o caminar por pendientes suaves. Lo importante es progresar de manera gradual y evitar retos que aumenten innecesariamente el riesgo de lesión. LEA TAMBIÉN ¿Hay que elegir entre caminar y subir escaleras?La recomendación es combinar ambas actividades. Caminar favorece la salud cardiovascular y la resistencia física, mientras que las escaleras añaden un estímulo de fuerza y potencia que contribuye a mantener la capacidad funcional con el paso de los años.Antes de aumentar la intensidad del ejercicio, es importante valorar si existen síntomas como dolor persistente, hinchazón o inestabilidad en las rodillas.En ausencia de estas señales y siempre adaptando la actividad a las capacidades individuales, la combinación de paseos y ejercicios de escalón puede formar parte de una rutina de entrenamiento segura para personas mayores.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.