Está demostrado que caminar es un ejercicio aeróbico de bajo impacto, ideal para mejorar la salud cardiovascular, controlar el peso y fortalecer músculos sin sobrecargar articulaciones. Un experto ahora sumó que hacerlo en pendiente aumenta el gasto calórico, incluso sin ir más rápido.Caminar se ganó un lugar central como hábito simple, accesible para todos y sostenido. Es mucho más utilizado por personas mayores, ya que con el paso del tiempo cambia la fuerza, la movilidad, la energía y la autonomía, por lo que a los 50 años no se puede hacer lo mismo que a los 30. En ese contexto, una caminata surge como algo ideal.Hay muchas información en Internet que con una simple búsqueda en Google indica cuánto se debe caminar o por qué hacerlo diariamente. Pero también es cierto que poco se habla sobre cómo es más recomendable hacerlo. Para un adulto, caminar unos 10 mil pasos o 45 minutos al día contribuye a mantener una buena salud cardiovascular y prevenir enfermedades.Por qué caminar en pendiente ayuda a gastar más caloríasSin embargo, muchos indican que aunque eso es lo ideal, con menos pasos y minutos igualmente podés ver beneficios en en tu salud. La idea de sumar caminata diaria es reiterada en recomendaciones de salud. Por eso, si lo hacés en pendiente quizás te alcance con aún menos para buscar un envejecimiento saludable.José Antonio Ruiz, entrenador del gimnasio "Malagaentrena" habló con la revista española Clara, dedicada a la moda, belleza y estilo de vida, entre otros temas, e hizo hincapié en la diferencia entre caminar en pendiente y no hacerlo."El gasto calórico es mayor, incluso manteniendo un ritmo moderado", asegura el experto, quien dice que cuando caminamos en el llano, el cuerpo se acostumbra y adapta rápido, por lo que el esfuerzo es notoriamente más bajo.Qué pasa con el metabolismo a partir de los 50 añosNo es nada fuera de lo común sentir que, a partir de los 50, el cuerpo ya no responde de la misma manera. Y es lógico: cuestiones hormonales, la pérdida de musculatura, y aparición de dolores que antes no estaban, entre otros factores, hacen que no podamos entrenar con la misma dureza que en los años jóvenes.El metabolismo se vuelve más lento, cambia la distribución de la grasa, cuesta más perder peso y recargar la energía diaria es más difícil. Por eso, aquellos que no entrenan deben comenzar a hacerlo con urgencia, porque el ejercicio es salud. Para quienes sí lo hacen, pequeños ajustes puede marcar la diferencia y hacer la rutina más efectiva.Ruiz asegura que, para no caer en la frustración, no se debe intentar hacer lo mismo de siempre, porque después de determinada edad ya no funciona igual. El ejemplo en el que hace hincapié es caminar "con intención" de hacerlo como ejercicio, y que sea cuesta arriba."No se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor", asegura en la entrevista el entrenador. Este asegura que caminar en pendiente multiplica sus efectos benéficos. Así, después de los 50 se le está dando un estímulo al cuerpo para que mantenga la masa muscular y active su metabolismo.La pendiente, según cuenta el experto, consigue eso de forma segura y accesible. Caminar con pendiente puede ser más difícil que hacerlo en el llano, pero no suma tanto estrés físico como otras actividades más intensas.