31/07/2026 a las 06:00h.
En el año 1973, la vida de Mattheu Ricard dio un giro de 180 grados casi imposible de imaginar. Aunque para él no fue «nada radical», lo cierto es que pasó de ser biólogo molecular en el Instituto Pasteur de París a monje budista en el Himalaya. Como pasar de la noche a la mañana.
Desde entonces, su vida cambió por completo. Dejó atrás los laboratorios, los microscopios, los ordenadores y las pruebas y pasó a la búsqueda de la paz interior, los retiros de meditación, las enseñanzas de los grandes maestros tibetanos y los viajes por todo el mundo.
Tanto es así que en poco tiempo incluso construyó una fuerte amistad y una larga colaboración con el Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet y el máximo representante religioso de la escuela Gelug del budismo tibetano.
¿El hombre más feliz del mundo?









