"La innovaci�n sin acceso es una injusticia". La frase, pronunciada en la apertura de la 26� Conferencia Mundial de Sida (AIDS 2026) que se est� celebrando esta semana en R�o de Janeiro (Brasil), resume la encrucijada actual del VIH. Mientras la investigaci�n permite presentar mol�culas inyectables de larga duraci�n, organismos como Onusida (el programa de Naciones Unidas sobre el VIH) y la OMS denuncian una crisis de financiaci�n global (la mayor en las �ltimas d�cadas) con un desplome interanual de fondos de m�s de 2.100 millones de d�lares por parte de las potencias occidentales. Este recorte presupuestario amenaza con congelar el acceso a los tratamientos y especialmente con desmantelar los servicios de prevenci�n esenciales.Curiosamente, este mismo mes se cumplen 15 a�os del estudio cl�nico que cambi� todo el paradigma del VIH, la investigaci�n sobre el tema y la forma de abordarlo. Pero el conocimiento y la concienciaci�n est�n limitados casi exclusivamente al colectivo LGTBIQ+, hist�ricamente m�s golpeado por la epidemia de VIH en los a�os 80 y 90, mientras la poblaci�n general vive ajena a una realidad que tambi�n le concierne, como demuestran los casos en las consultas. "Los diagn�sticos tard�os de VIH que vemos, gente que viene muy mal, suele ser poblaci�n heterosexual y mujeres. Y tambi�n gente mayor, que vemos cada vez gente m�s mayor que tiene infecci�n de a�os que nadie les hab�a hecho ninguna prueba porque qui�n va a sospechar que un se�or de 70 a�os vaya a tener VIH", indica Mar�a Jes�s Vivancos, especialista en enfermedades infecciosas en la unidad de VIH del Hospital Ram�n y Cajal (Madrid).Hasta julio de 2011 la comunidad m�dica debat�a sobre si los f�rmacos antirretrovirales serv�an �nicamente para proteger la salud individual del paciente o si tambi�n eran capaces de reducir la presencia del virus en los fluidos corporales hasta frenar un contagio. El ensayo cl�nico HPTN 052 realizado en 1.763 parejas heterosexuales serodiscordantes (un miembro porta el virus y el otro no) demostr� de forma pionera que administrar el tratamiento antirretroviral de forma temprana reduc�a la transmisi�n del VIH a la pareja en un 96%. El bombazo cient�fico, publicado en The New England Journal of Medicine, conclu�a que la mejor forma de prevenir la transmisi�n del virus era trat�ndolo pronto. La revista Science lo calific� de mayor avance cient�fico del a�o y le dedic� editoriales al tema.En VIH hay dos par�metros que se miden como marcador de situaci�n de salud: el nivel de linfocitos CD4 (el VIH invade estas c�lulas y las destruye) y la carga viral, que es la cantidad de virus que podemos medir en sangre. Cuando una persona toma tratamiento tiene una carga viral indetectable, es decir, no se detecta el virus en la anal�tica. "Tendr� anticuerpos positivos porque ha estado en contacto con el VIH, pero el virus podemos dormirlo, como le explicamos a los pacientes", apunta Vivancos. Actualmente, todos los pacientes que toman su tratamiento y lo toman bien, est�n indetectables. El estudio HPTN 052 sent� las bases para la m�xima de la investigaci�n y el abordaje del VIH de nuestros d�as: Indetectable es igual a Intransmisible, I=I. O lo que es lo mismo, las personas con carga viral indetectable no pueden transmitir o contagiar el virus.El trabajo tambi�n abri� la puerta a otros estudios que vinieron despu�s, como el START (2015), tambi�n publicado en el New England, que demostr� los beneficios de tratar inmediatamente a cualquier persona diagnosticada, sin esperar a que las defensas bajaran por debajo de un umbral determinado. Cuando no se toma tratamiento y se tiene VIH llega un momento en que se tienen otras infecciones oportunistas, como neumon�as graves, por ejemplo. "Con un nivel de CD4 por debajo de 200 CD4 o de un 15% de ese tipo de linfocitos es cuando uno est� en riesgo de desarrollar infecciones oportunistas o que se reactiven infecciones que el organismo lleva tiempo conteniendo, como una toxoplasmosis", explica Vivancos. El START mostraba que un tratamiento temprano sin esperar a que esos CD4 bajen evitaba la inflamaci�n cr�nica del organismo que produce el VIH y que desencadena otras patolog�as, como "eventos cardiovasculares, infartos, riesgo cardiovascular y c�nceres no sida", a�ade la especialista.Pero tambi�n abri� la puerta a los posteriores estudios Partner 1, que analiz� entre 60.000 y 70.000 relaciones sexuales sin preservativo en parejas serodiscordantes (tanto heterosexuales como homosexuales), y Partner 2, que monitoriz� espec�ficamente al colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH). En ambos casos se trataba de ver si hab�a transmisi�n teniendo la carga viral indetectable y el resultado de los dos fue de cero transmisiones. Esto reforzaba la idea del I=I que ya puso sobre la mesa el estudio de 2011, un concepto que tiene "tres beneficios claros", seg�n Luis Armenteros, director de la Unidad de VIH de la farmac�utica Gilead en Espa�a y Portugal. "El primero, individual para las personas con VIH, por la mejora cl�nica y la adherencia al tratamiento; el segundo, colectivo porque la enfermedad no se va a transmitir a otras personas; y el tercero, social por el estigma hist�rico de que los pacientes con VIH pod�an transmitir una enfermedad incurable y esto acaba con esa idea".Fin del fantasma del VIH para el colectivo LGTBIQ+Para el colectivo de personas que vivi� los a�os m�s oscuros de la epidemia de VIH, este descubrimiento supuso una liberaci�n. "Viv�amos en un estr�s constante, cambiando incluso la forma de relacionarnos sexualmente entre nosotros, con la incertidumbre de si pod�amos infectar a otra persona y siempre con el fantasma del VIH planeando en nuestras relaciones, impidiendo el disfrute de la relaci�n. Muchas parejas se rompieron. El I=I supuso poder empezar a vivir una sexualidad normalizada", subraya Ferran Pujol, fundador y director de la ONG Hispanosida y del centro comunitario Barcelona Checkpoint. Pujol considera que este descubrimiento permiti� empezar a hablar "con argumentos racionales de la irracionalidad de tener miedo a las personas con VIH, porque el estigma se fundamenta en el miedo a contraer la enfermedad y eso se desmonta con los resultados de esos estudios".De hecho, para Pujol "parece una iron�a que las personas m�s seguras con quien tener sexo ser�an las que tienen VIH y est�n tratadas farmacol�gicamente porque son las �nicas que pueden asegurar que no habr� transmisi�n del virus en una relaci�n sexual". Esto deber�a haber servido para desmontar el estigma, pero el activista, que fue diagnosticado en 1986, considera que al no ser algo racional, a pesar de tener esa informaci�n persiste el estigma en la sociedad, en gran parte porque cree que no se ha hecho la suficiente divulgaci�n al p�blico en general. "En Espa�a he visto muy pocas campa�as institucionales, por no decir ninguna, desde las que se hicieron en los 90. Pero el desconocimiento no es solo en la sociedad espa�ola, sino en general en todo el mundo"."El progreso cient�fico y de tratamiento ha sido m�s r�pido que el cambio social", recalca Vivancos. La especialista considera que incluso sucede entre los profesionales sanitarios. "El que no se dedica a VIH no tiene ni idea. Hemos hecho un trabajo con encuestas para saber cu�nto saben en los distintos servicios y hay gente que se pone hasta doble guante porque no est�n actualizados, se han quedado en hace 20 a�os. En encuestas sobre el I=I los �nicos que acertaban eran los estudiantes de Medicina y Enfermer�a de ahora porque probablemente ahora lo estudien, pero los que eran sanitarios y no se dedican al VIH no sab�an lo que era". La especialista se�ala que ese desconocimiento a veces lleva a reclamaciones de pacientes "y con mucha raz�n porque cuentan que a lo mejor les llevaban al quir�fano y dec�an en voz alta a los compa�eros 'ojo, que este es VIH'. Claro que hay que tener precauciones pero �stas son universales, no solo por VIH, pero la protecci�n de la intimidad es fundamental".Pujol es muy cr�tico tambi�n en este aspecto y cuenta que en unas jornadas conoci� alg�n caso de matrimonio heterosexual serodiscordante que sigui� usando el preservativo durante a�os de forma innecesaria porque su m�dico no les cont� el concepto de indetectable igual a intransmisible". El desconocimiento es enorme fuera de los colectivos tradicionalmente informados, lo que lleva a diagn�sticos tard�os o en estadio sida en muchas mujeres heterosexuales. "Describen una profunda sensaci�n de 'sentirse sucias', se a�slan de sus relaciones personales por el miedo irracional a contagiar y ocultan la enfermedad a sus propios hijos", relata Vivancos.Que esta informaci�n llegue a la gente "depende muchas veces de la industria farmac�utica porque no hay recursos y al Estado no le interesa", afirma la especialista en infecciosas. "Desde Gilead en los �ltimos a�os hemos impulsado iniciativas de sensibilizaci�n social en fechas se�aladas, como el D�a Mundial del Sida, contribuyendo a trasladar a la sociedad la realidad de lo que todav�a nos encontramos, pero tambi�n con un mensaje claro y esperanzador: que las personas con VIH pueden vivir una vida plena y una persona con carga viral indetectable al final no transmite el virus", explica Armenteros. Como ejemplos de estas iniciativas destacan La Cafeter=IA o The MoVIHe, una serie de encuentros entre ciudadanos de a pie y personas con VIH, lo que sirvi� para confirmar que la sociedad desconoce el concepto de indetectabilidad.Falta educaci�n y cultura de prevenci�nSolo tiene que hacer la prueba: pregunte en su entorno si saben qu� significa I=I. Puede que incluso le pregunten '�pero eso existe?', como relata Vivancos que se ha encontrado a veces al decir que se dedica casi exclusivamente al VIH. Ferran Pujol cuenta que en ambientes que no son en los que se mueve habitualmente a veces surge la pregunta de a qu� se dedica. "Cuando les contesto que dirijo una organizaci�n de sida, muchas veces la respuesta de la gente es 'ah, interesante' y cambian de tema. Yo siempre digo que si les dijera que soy arquitecto me preguntar�an d�nde trabajo, qu� tipo de arquitectura hago... cuando menciono el sida ah� queda la conversaci�n, no siempre pero s� en muchos casos. La gente no quiere ni tocar el tema y eso tambi�n es estigma".El resultado de este vac�o educativo es tambi�n el repunte brutal de otras infecciones de transmisi�n sexual (ITS), como la s�filis y la gonorrea, totalmente disparadas. En este sentido, Vivancos critica el anuncio del Ministerio de Sanidad de regalar preservativos con la tarjeta sanitaria. "Si es que no hay que regalar los condones, lo que hace falta es educaci�n. �Cu�ntos colegios e institutos tienen personal que vaya a explicarle a los j�venes que las ITS se transmiten de esta manera y que hay que hacerse controles, utilizar protecci�n, etc.?", expone."El porno est� a la orden del d�a, el sexo est� por todas partes, las risas y la jocosidad al hablar del sexo, el alardear de cu�ntas parejas hemos tenido o dejado de tener... Pero falta cultura de prevenci�n. En Barcelona Checkpoint atendemos 12.000 urgencias anuales de ITS, que en muchos casos han hecho un periplo antes de llegar a nosotros pero no han encontrado una v�a f�cil donde ser atendidos de forma an�nima. La gente acude muchas veces cuando tiene supuraciones o escozor, si hablamos de gonorrea, por ejemplo. Pero muchas ITS, sobre todo cuando son en el recto o en la garganta cursan de forma asintom�tica, por lo que esa persona va a seguir transmitiendo sin saberlo". Para Pujol, los controles rutinarios de ITS-VIH deber�an normalizarse, como las revisiones en el dentista. "Habr�a que crear una cultura de que si se tienen relaciones sexuales con m�ltiples parejas, con diferentes parejas, las personas deber�amos ir a pasar esos controles trimestralmente o semestralmente, al menos anualmente, y esto ni se hace ni se fomenta. La salud p�blica tiene que mejorar mucho en Espa�a".