El fantasma de un resurgimiento incontrolable del VIH volvió a encender todas las alarmas sanitarias del planeta. Lo que hasta hace poco parecía una batalla mundial encaminada hacia la erradicación definitiva, hoy choca de frente contra una sequía financiera histórica: los fondos globales para combatir la epidemia se desplomaron casi una quinta parte durante el último año, su nivel más crítico de las últimas dos décadas. El problema tiene nombre, apellido y código postal. Históricamente, Washington bancaba el 75% del dinero internacional contra la enfermedad. Pero el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 pateó el tablero. El presidente congeló todos los giros al exterior. Días después dio marcha atrás y reactivó los tratamientos urgentes, pero le pasó la motosierra de forma definitiva a las campañas de prevención. Los recortes de la administración Trump afectaron negativamente los planes de tratamiento El problema quedó a la vista en un informe de 60 páginas que ONUSIDA presentó este lunes durante la conferencia internacional sobre el SIDA en Brasil. El organismo de la ONU reveló que el recorte del 18% dejó la caja de ayuda externa en apenas 7.300 millones de dólares. "La comunidad internacional entró en un período de profunda agitación política y financiera que amenaza décadas de logros", denunció la entidad.