0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialSin lugar a dudas, la noticia del día son los miles de jóvenes marroquíes que han saltado la frontera en Ceuta y han desbordado a la policía y a los servicios de inmigración, generando una crisis humanitaria en la ciudad autónoma que España y Marruecos trataban ayer de reconducir. Pero las noticias de actualidad llegan, impactan y se evaporan. Pocos se acuerdan hoy del terremoto de Venezuela o de la Copa del Mundo ganada por España. Parece que haya pasado una eternidad.Pues bien, menos se van a acordar del ático que la Comunidad de Madrid había comprado en Chamberí para albergar a su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, en una extraña operación mal explicada a la opinión pública. La polémica ha durado menos de 24 horas porque, cuando la Comunidad de Madrid se ha quedado sin argumentos para justificar esta compra, ha decidido desprenderse del inmueble. Según reveló el diario El País , la Comunidad de Madrid había comprado el lujoso ático de 481 m2, de los que 200 m2los ocupa una gran terraza, en uno de los barrios de más nivel adquisitivo de la capital, para utilizarlo como sede oficial. El problema es que el apartamento solo podía ser destinado a uso residencial y nunca como oficinas. Al conocer la noticia, Ayuso restó importancia a esta adquisición y dijo que todo obedecía a una campaña de desprestigio. “No es mi casa, no es mi residencia, no es para mí”, señaló, entrando en contradicciones con el discurso oficial que reconocía que era para uso de la presidencia mientras se acababan unas obras que se estaban haciendo en la sede actual.En vista de que la oposición había encontrado un filón, la Comunidad decidió ayer hacer un giro de guion y deshacerse del piso. Y, en un gesto magnánimo, venderlo y destinar su montante a “ayudar a la reconstrucción” de las zonas afectadas por los incendios de la región en la Sierra Oeste.Es decir, en 24 horas se pasa de un ático lujoso para uso y disfrute de la presidenta madrileña a un acto de generosidad para los vecinos castigados por el fuego. Ayuso se queda así sin su ático, pero seguro que está más que satisfecha por haber ayudado a tanta gente que lo ha pasado mal.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992