La presentación que hizo ayer Cristina Kirchner, a través de sus abogados españoles, terminó siendo, a mi juicio, un enorme favor para el gobierno de Javier Milei. Los argumentos que expusieron son de una magnitud tan extraordinaria que cuesta encontrarles una explicación racional. Sostener que es una perseguida política por su condición de mujer, que su intención de competir en unas eventuales primarias la habilitaría automáticamente para ser candidata presidencial y que el Gobierno estaría dispuesto a eliminar las PASO exclusivamente para perjudicarla conforma un relato que roza el delirio. ¿Qué explica semejante planteo? Hay varias posibilidades. La primera, y para mí la más probable, es el delirio mismo. La segunda, que se trate de una maniobra política destinada a condicionar la candidatura de Axel Kicillof y la negociación de las listas dentro del kirchnerismo. Es decir: si no hay acuerdo interno, Cristina amenaza con volver a escena para complicar a su principal rival. Es una hipótesis posible. Lo que resulta mucho más difícil de entender es el razonamiento jurídico y político que sus abogados decidieron poner sobre la mesa. Cristina Kirchner busca habilitar su candidatura para 2027