Un estudio realizado por investigadores de Ecuador y Estados Unidos detectó por primera vez evidencia de exposición a bacterias asociadas al ganado doméstico en tapires andinos silvestres del Parque Nacional Cayambe-Coca, uno de los principales refugios de esta especie en peligro de extinción.La investigación analizó muestras de sangre de ocho tapires de montaña (Tapirus pinchaque) capturados entre 2016 y 2018 durante actividades de conservación. Los resultados revelaron anticuerpos contra Brucella spp. y Leptospira spp. en dos animales diferentes, lo que indica que estuvieron expuestos previamente a estos microorganismos.Los investigadores aclaran que la presencia de anticuerpos no significa que los tapires estuvieran enfermos al momento del estudio. De hecho, ninguno presentó signos clínicos durante las evaluaciones veterinarias realizadas en el campo.PublicidadLas pruebas también descartaron exposición a otros patógenos de importancia veterinaria y zoonótica, como el virus de la diarrea viral bovina, el herpesvirus bovino, el virus de la estomatitis vesicular y los virus de encefalitis equina oriental y occidental.El tapir andino está considerado el tapir más amenazado del mundo y figura como especie en peligro de extinción. Su distribución se limita a los ecosistemas altoandinos de Colombia, Ecuador y Perú, donde enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat, la fragmentación de los bosques y la cacería.Según el estudio, la coexistencia entre fauna silvestre, actividades ganaderas y áreas protegidas puede favorecer la circulación de algunos patógenos. Sin embargo, los autores subrayan que los resultados no permiten concluir que el ganado haya sido la fuente directa del contagio, ya que estos microorganismos también pueden mantenerse en poblaciones silvestres o persistir en el ambiente.PublicidadPublicidadEn Ecuador, la ganadería bovina está ampliamente distribuida en los Andes, incluso en zonas cercanas o parcialmente superpuestas con áreas protegidas. Además, el ingreso de ganado a pastar dentro de los parques y el desplazamiento de animales silvestres hacia terrenos agrícolas incrementan las posibilidades de interacción entre ambas poblaciones.Los científicos advierten que las enfermedades infecciosas representan un desafío adicional para la conservación del tapir andino y recomiendan fortalecer los programas permanentes de vigilancia sanitaria bajo el enfoque Una Salud (One Health), que integra la salud de los animales, las personas y los ecosistemas.Los autores consideran que un monitoreo continuo permitirá comprender mejor cómo circulan estos patógenos en los ecosistemas altoandinos y diseñar estrategias más eficaces para proteger al tapir andino y otras especies nativas que habitan en los paisajes compartidos entre la fauna silvestre y las actividades humanas.El trabajo fue desarrollado por especialistas del Cheyenne Mountain Zoo, Giraffe Veterinary Services, la Fundación Oso Andino, el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), la Colorado State University y el Smithsonian National Zoo and Conservation Biology Institute. (I)