Cuentos chinosDe vuelta a casa entro en el supermercado para comprar fruta y leche. La compra la pago, literalmente, con la cara. La gran ofensiva de seducci�n lanzada por Pek�n est� dando resultadosUn robot atiende a un cliente en la Feria Mundial de IA.Actualizado Mi�rcoles,

julio

23:03Audio generado con IANada m�s salir de casa me encuentro con la se�ora Hui, una anciana que vive en mi urbanizaci�n de Shangh�i y que regresa de su paseo matutino con el exoesqueleto rob�tico que utiliza para poder caminar. En la entrada del complejo est� B2, un robot de cuatro patas equipado con una c�mara de reconocimiento facial que, desde hace un a�o, hace las veces de perro guardi�n. Es el mismo modelo que utiliza el ej�rcito chino en sus simulacros de combate, al que acoplan un fusil de asalto, y el que despliegan los bomberos, convertido en una especie de mula mec�nica capaz de arrastrar una manguera conectada a un cami�n cisterna o a una bomba de alta presi�n.Mientras camino por el barrio me cruzo con un nuevo modelo de taxi aut�nomo. Tambi�n est�n cada vez m�s de moda los taxis voladores, con rutas urbanas y conexiones experimentales hacia ciudades cercanas a Shangh�i. Un poco m�s adelante, en una zona tur�stica, descubro un peque�o quiosco con forma de burbuja de cristal donde un robot humanoide prepara y sirve caf�s y t�s.De vuelta a casa entro en el supermercado para comprar fruta y leche. La compra la pago, literalmente, con la cara: una m�quina escanea mi rostro y lo vincula autom�ticamente a mi cuenta de Alipay. Saco el m�vil y aparece una notificaci�n de WeChat -la �madre de todas las aplicaciones�, como la defini� Elon Musk- anunciando que Pedri, jugador del Bar�a y reci�n proclamado campe�n del mundo con la selecci�n espa�ola, est� de gira promocional por China. Ahora se encuentra en Shangh�i.Las redes se han llenado de fotograf�as del futbolista posando frente al imponente skyline de la capital financiera, donde al caer la noche cientos de rascacielos se transforman en una inmensa pantalla LED. Las fachadas de cristal laten al ritmo de animaciones digitales y las torres m�s altas compiten en una coreograf�a de colores que convierte la ciudad en un escenario salido de Blade Runner. Esta es la postal con la que China se presenta ahora al mundo: una ciudad donde el futuro ha dejado de ser una promesa para convertirse en el paisaje cotidiano.La misma escenograf�a sirve de tel�n de fondo para explicar por qu� cada vez m�s visitantes internacionales aparecen por el gigante asi�tico. Lo mismo que el desfile protagonizado por dirigentes extranjeros de todo signo, quienes acuden mansos a los brazos de Xi Jinping. Desde Pedro S�nchez, un habitual en estos viajes, hasta Donald Trump, que se hace peque�o y menos fanfarr�n cuando est� delante de su colega chino.La gran ofensiva de seducci�n lanzada por Pek�n est� dando resultados. Y quiz� el mejor escaparate de China es que un visitante pueda cruzarse con una anciana caminando gracias a un exoesqueleto y con un perro robot vigilando la puerta de su hotel.