"En este barrio se han eliminado fen�menos sociales malignos como la prostituci�n, apuestas y drogas", indica un cartel colgado en una pared de ladrillo rojo en el distrito de Xuhui, en Shanghai. Lo han colocado unos jubilados que integran una de las patrullas vecinales de la ciudad: voluntarios que recorren las calles vigilando el vecindario. Son los ojos y o�dos adicionales de la polic�a. Algunos de ellos llevan el caracter�stico brazalete rojo, s�mbolo de vigilancia comunitaria en China."Cero incidentes registrados en los �ltimos 10 meses", anuncia otro letrero. La se�ora Feng, una de las voluntarias, explica que el comit� vecinal del Partido Comunista (PCCh), liderado por funcionarios de la administraci�n local y residentes miembros del Partido, les ha prometido un gran banquete si se alcanzan los 12 meses consecutivos sin delitos. "Nosotros hacemos rondas por las ma�anas. Observamos qui�n entra y sale de los edificios, prestamos atenci�n a personas desconocidas y avisamos si vemos algo sospechoso. Tambi�n ayudamos a mediar disputas entre vecinos y recordamos a la gente las normas de limpieza. Muchos somos jubilados y sentimos que todav�a podemos contribuir a la sociedad".Dos personas, un hombre mayor y una mujer m�s joven -esta viste uniforme negro y lleva el parche caracter�stico de los guardias de seguridad- interrumpen la explicaci�n de la se�ora Feng. "T� eres el periodista extranjero que vive en...", dice el hombre recitando correctamente la direcci�n del domicilio en Shanghai. "En tu bloque vive otro extranjero m�s, pero tenemos tu apartamento asignado con el c�digo amarillo".-�C�digo amarillo?-No es algo oficial, pero s� manejamos una clasificaci�n interna parecida a la que se utilizaba durante la pandemia. La mayor�a de las viviendas est�n en verde. Eso significa que sus residentes son considerados fiables y no requieren atenci�n especial. El amarillo indica que conviene mantener cierta observaci�n preventiva. Extranjeros con trabajos sensibles, personas que reciben extra�as visitas, vecinos ruidosos... cosas as�.-�Hay m�s colores?-El rojo ya es diferente. Son personas que podr�an causar problemas serios o alterar la estabilidad social (aqu� entrar�an activistas y disidentes). El seguimiento es mucho m�s estrecho y se informa directamente a los funcionarios superiores o a la polic�a.Vecinos de Shanghai.Lucas de la CalLa conversaci�n resume hasta qu� punto la vigilancia comunitaria forma parte de la vida cotidiana en China. La mujer m�s joven del uniforme no es polic�a ni tampoco funcionaria. Y el hombre es un jubilado voluntario, uno m�s de los millones de ciudadanos movilizados por todo el pa�s por los comit�s vecinales para observar, registrar e informar sobre todo aquello que pueda alterar la estabilidad social.Detr�s de estos grupos se esconde un modelo pol�tico con profundas ra�ces hist�ricas: la llamada "Experiencia Fengqiao", un sistema nacido en la d�cada de 1960 durante la era de Mao Zedong en la localidad de Fengqiao, al este del pa�s. Entonces, el PCCh animaba a los vecinos a vigilarse mutuamente, identificar "enemigos pol�ticos" y resolver los problemas sociales dentro de la propia comunidad antes de que interviniera la polic�a. El principio, inspirado en el modelo de la Uni�n Sovi�tica, buscaba convertir a la poblaci�n en una extensi�n del aparato de seguridad.Durante d�cadas, aquel mecanismo mao�sta se fue relajando. Pero el presidente Xi Jinping lo moderniz� y lo present� en discursos oficiales como una f�rmula eficaz para prevenir conflictos y neutralizar amenazas, tanto internas como externas. Hoy, el sistema combina m�todos tradicionales de control vecinal con una tecnolog�a de vigilancia masiva que se apoy� en la inmensa red de c�maras, muchas de las cuales est�n equipadas con software de inteligencia artificial.Especialmente en grandes ciudades como Shanghai, la polic�a trabaja junto a comit�s liderados por funcionarios locales, guardias de seguridad y patrullas de vecinos voluntarios que recopilan informaci�n sobre residentes, visitantes y actividades consideradas sensibles. En algunos complejos residenciales, como explicaba el vigilante jubilado, determinados edificios reciben clasificaciones informales de riesgo utilizadas para decidir el nivel de supervisi�n necesario.Desde la perspectiva oficial, el modelo representa una forma eficaz de gobernanza comunitaria. El diario estatal Global Times defend�a en un art�culo que el sistema Fengqiao hab�a contribuido a mantener una de las tasas de criminalidad violenta m�s bajas del mundo y a generar una fuerte sensaci�n de seguridad p�blica entre la poblaci�n. "La esencia es abordar los peligros potenciales desde su origen y confiar en la fortaleza de la comunidad, no solo en la intervenci�n vertical", se�alaba.La narrativa del Partido insiste en que los problemas menores deben resolverse mediante mediaci�n vecinal y participaci�n colectiva antes de que puedan convertirse en amenazas mayores. "Y pase lo que pase, todo va a quedar registrado por alguna c�mara", susurra otro vecino de Shanghai.China presume de su sistema Skynet, la mayor red de videovigilancia del planeta, con aproximadamente m�s de 600 millones de c�maras repartidas por todo el pa�s. Seg�n la firma brit�nica Comparitech, ocho de las diez ciudades m�s vigiladas del mundo est�n en territorio chino si se analiza el n�mero de c�maras por habitante.C�maras en Shanghai.Lucas de la CalUna investigaci�n publicada recientemente por Financial Times desvela que China est� modernizando su red de videovigilancia con IA avanzada, capaz incluso de interpretar escenas, identificar patrones de comportamiento y recuperar grabaciones mediante instrucciones escritas, lo que reduce dr�sticamente la necesidad de revisi�n manual por parte de la polic�a. Los analistas indican que esta tecnolog�a otorga al Estado mayores poderes automatizados para rastrear personas, analizar su comportamiento y predecir posibles disturbios en tiempo real.Detr�s de este sistema de vigilancia se encuentra principalmente la tecnol�gica Hikvision, que adem�s tiene sus c�maras repartidas por todo el mundo. Aunque desde 2019, varios pa�ses como Estados Unidos, Canad� y Australia prohibieron el uso de equipos de esta compa��a en oficinas gubernamentales alegando preocupaciones de seguridad nacional por los v�nculos de Hikvision con el Partido Comunista.En el distrito de Xuhui, donde hay c�maras por todas partes, los jubilados del brazalete rojo contin�an sus rondas entre los bloques de apartamentos, saludando a los vecinos por sus nombres. Todo parece rutinario. Pero detr�s de esa aparente normalidad se despliega una de las redes de control social m�s sofisticadas del mundo.