Cientos de curr�culos plastificados cubren el suelo bajo los pl�tanos centenarios del Parque del Pueblo de Shangh�i. La mayor�a destacan un salario alto, buena salud, el signo del hor�scopo chino y una vivienda en propiedad. Algunos paseantes se detienen, leen unos segundos y contin�an avanzando. De vez en cuando alguna se�ora se agacha para tomar una foto y apuntar el n�mero de tel�fono. Un visitante reci�n llegado podr�a pensar que est� ante una especie de feria de empleo al aire libre. Pero aqu� nadie busca trabajo. Los candidatos ni siquiera est�n presentes. Tampoco sus fotos. Los folios son cartas de presentaci�n de hombres y mujeres solteras. Y quienes hacen de comerciales son sus padres o trabajadores de agencias matrimoniales.La se�ora Wang sostiene en la mano un paraguas para proteger del sol la mercanc�a m�s valiosa que posee: el curr�culo de su hijo. A sus pies descansan tres fichas con sus principales atributos: 35 a�os, 1,80 de altura, graduado en Econom�a, buen empleo en una compa��a financiera, apartamento en propiedad y residencia de Shangh�i. Alg�n desconocido se detiene a examinar las hojas. La se�ora Wang sonr�e, responde preguntas y ofrece detalles adicionales que le preguntan otras mujeres candidatas a suegras.Cada domingo, en el coraz�n financiero de China, se levanta uno de los mercados matrimoniales m�s famosos del mundo: un top manta del amor donde las familias intentan encontrar marido o esposa para unos hijos que, muchas veces, ni siquiera saben que est�n siendo subastados.El Parque del Pueblo fue durante la �poca colonial parte del hip�dromo m�s importante de Asia Oriental. Brit�nicos, estadounidenses y japoneses acud�an a las carreras de caballos. Hoy es un oasis verde envuelto por el ruido de una ciudad de 26 millones de habitantes. Por la ma�ana, los jubilados practican taich�. Pero el gran atractivo, junto a una larga pasarela arbolada, es el mercado matrimonial de los domingos."Nacido en 1986. 1,82 metros. Ingeniero inform�tico. Salario mensual: 25.000 yuanes. Propietario de un apartamento en el distrito de Changning"; "Nacido en 1995. Abogado. Signo del cerdo. Familia propietaria de tres apartamentos, una licencia de taxi y un restaurante"; "Divorciado. Un hijo. Gerente de compras. Divertido y responsable. Busca mujer divorciada con alto poder adquisitivo".Una de las agentes matrimoniales contratadas por las familias recoloca siete perfiles impresos sobre una lona. "En Shangh�i, tener casa es casi m�s importante que ser guapo", resume. "Aqu� tanto hombres como mujeres prefieren casarse con alguien de Shangh�i. Y si adem�s tiene vivienda, mucho mejor." En una ciudad donde el precio medio del metro cuadrado supera los 100.000 yuanes (alrededor de 13.000 euros), poseer un apartamento es la mejor carta de presentaci�n. La vivienda es el gran aval sentimental. Los anuncios reflejan prioridades muy concretas: altura, ingresos, nivel educativo, signo del zodiaco chino y hukou, el registro de residencia.Para saber m�sA m�s de 1.800 kil�metros al oeste, en Chengdu, la capital de Sichuan, hay otro famoso mercado matrimonial en el Renmin Park, entre jardines de bons�is y casas de t�. Este peri�dico tambi�n lo visit� hace tiempo. "Cuatro mujeres han pedido el contacto de mi hijo", contaba una de las mujeres que hab�a colocado el anuncio sujeto a un palo de escoba: "Wen Xianhui. Nacido en 1988. 1,78. Con casa propia. Alegre, gentil y virtuoso. Trabajo estable. Busca una mujer sincera".A pocos metros, la representante de una agencia desplegaba medio centenar de perfiles. "Los padres me pagan para organizar citas a ciegas", explicaba. "Cuanto m�s se paga, mejor colocado queda el anuncio". Las tarifas oscilaban entre 100 y 8.000 yuanes (de 13 a m�s de 1.000 euros). "Cada fin de semana pasan miles de personas. Incluso vienen de otras provincias. Muchos encuentran pareja aqu�".Las historias del mercado matrimonial de Chengdu y Shangh�i conectan con un fen�meno mucho m�s amplio: una China cada vez m�s envejecida, donde la poblaci�n de solteros va en aumento y nacen menos ni�os. Despu�s de d�cadas obsesionada con contener la bomba demogr�fica, la segunda econom�a del mundo vive ahora aterrorizada por el escenario opuesto. La poblaci�n disminuye desde la pandemia. En 2025 nacieron menos de ocho millones de beb�s: la cifra m�s baja desde la fundaci�n de la Rep�blica Popular.El dem�grafo Yi Fuxian resumi� el drama con una comparaci�n demoledora: la natalidad china ha retrocedido a niveles del reinado del emperador Qianlong, hace casi tres siglos. Entre 1979 y 2015, Pek�n impuso la pol�tica del hijo �nico mediante multas, propaganda y una campa�a de abortos y esterilizaciones forzadas. Muchos padres priorizaron el nacimiento de varones. El resultado fue un desequilibrio gigantesco. Hoy China tiene decenas de millones m�s de hombres que de mujeres. Y, seg�n estimaciones estatales, unos 220 millones de solteros.Mientras los departamentos de planificaci�n familiar del Gobierno imploran en sus campa�as a los j�venes que se casen y tengan hijos, muchos j�venes responden con indiferencia. Otros, con agotamiento. Las largas jornadas laborales, el desempleo juvenil, el coste de la vivienda y la crianza y una generaci�n educada para competir han transformado las prioridades.Mimi Feng, una joven soltera de Pek�n, cuenta que sus padres est�n obsesionados con que encuentre ya una pareja. No han puesto su curr�culum en ning�n mercado matrimonial al aire libre, pero s� que abrieron un perfil suyo en una aplicaci�n de citas dirigida principalmente a que los progenitores busquen a futuros suegros para emparejar a los hijos. Apps como Family Match, Perfect In-Laws o Hongxian Qinjia se dise�aron para usuarios de mediana edad, con filtros que priorizan ingresos, estudios, propiedades y origen familiar. Los padres seleccionan candidatos muchas veces sin que los hijos participen.Huang Yixuan, fundadora de Jinsheng Youxing, una empresa de b�squeda de pareja con sede en Chengdu, contaba al diario chino Sixth Tone que la demanda no para de crecer. Aseguraba que, entre 2019 y 2024, los padres se convirtieron en la mayor�a de sus clientes, representando ahora el 65% de los usuarios."Los padres de hijos entre 28 y 38 a�os sienten m�s urgencia que estos", explicaba. Estas aplicaciones ofrecen entrevistas telef�nicas, verificaci�n de identidad y recomendaciones diarias. Tambi�n existen opciones premium para promocionar perfiles. La empresa de Huang comenz� con una aplicaci�n de citas para solteros, pero ahora ha lanzado una plataforma separada solo para padres.La crisis demogr�fica actual en un pa�s donde viven m�s de 1.400 millones de personas ha cambiado la forma en que se inicia el emparejamiento en la floreciente industria china de citas online, que creci� de alrededor de 373 millones de d�lares en 2014 a 1.300 millones de d�lares en 2023, seg�n un estudio de iiMedia Research.Madres y padres venden las virtudes de sus hijos en el mercado del amor de la ciudad.ALAMYEl amor tambi�n se ha convertido en algoritmo entre universitarios. En los campus de grandes y modernas ciudades como Shangh�i o Shenzhen se han popularizado plataformas de citas desarrolladas por los propios estudiantes, como SJTU Date, donde se establecen deliberadamente altas barreras de entrada: aquellos ajenos a la universidad no pueden unirse y cada miembro debe crear un perfil detallado, respondiendo a veces hasta 50 preguntas.A la semana de su lanzamiento, el pasado marzo, SJTU Date ya contaba con m�s de 6.000 usuarios. Poco despu�s, estudiantes de la Universidad de Fudan, una de las universidades m�s prestigiosas de Shangh�i, presentaron dos plataformas similares: FDU Date y Solmate. En la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou, otra plataforma creada hace cuatro a�os, MatchUs, presume de haber emparejado a m�s de 56.000 estudiantes."Los c�rculos sociales se reducen al campus, los laboratorios y las pr�cticas", sostiene el soci�logo Du Shichao, profesor de la Universidad Fudan y una de las voces m�s citadas en los medios chinos para analizar la transformaci�n del mercado matrimonial. A su juicio, el auge de las nuevas aplicaciones de citas universitarias refleja un cambio mucho m�s profundo en la sociedad china. Las generaciones anteriores conoc�an a sus parejas a trav�s de familiares, vecinos o compa�eros de trabajo. Los j�venes actuales, en cambio, pasan gran parte de su vida en entornos altamente especializados y competitivos, con pocas oportunidades para relacionarse fuera de su c�rculo inmediato. "Las posibilidades de encuentros rom�nticos espont�neos est�n disminuyendo", explica.Para Du, tanto los mercados matrimoniales como las aplicaciones universitarias o las plataformas dirigidas a padres responden a una misma obsesi�n contempor�nea: reducir los riesgos de una relaci�n antes incluso de que aparezcan los sentimientos. "En una sociedad cada vez m�s competitiva y marcada por la incertidumbre econ�mica, a�ade, muchos j�venes consideran que enamorarse de alguien que no encaja perfectamente en una lista de requisitos supone un riesgo demasiado elevado. Y esa b�squeda de la pareja ideal, parad�jicamente, puede estar dificultando la formaci�n de parejas estables en el momento en que el pa�s m�s las necesita".El gobernante Partido Comunista (PCCh) tampoco quiere quedarse fuera de la carrera por emparejar a los j�venes. En un pa�s donde la ca�da de los matrimonios y los nacimientos se ha convertido en una cuesti�n de seguridad nacional -en el primer trimestre de este a�o, las inscripciones para casarse cayeron un 6,2% interanual, hasta 1,69 millones de parejas, el nivel m�s bajo para ese periodo desde la pandemia-, la Liga de la Juventud Comunista, con m�s de 78 millones de miembros, lleva a�os ejerciendo de Cupido estatal. La organizaci�n anunci� que ayudar a resolver "el problema matrimonial de los j�venes" pasar�a a formar parte de sus prioridades, y desde entonces ha desplegado una red de aplicaciones, bases de datos de solteros, encuentros multitudinarios y citas colectivas por todo el pa�s.Su laboratorio m�s ambicioso est� en Zhejiang, una de las provincias m�s ricas. All�, las juventudes comunistas han desarrollado plataformas digitales para conectar a solteros, organizan regularmente encuentros y manejan enormes bases de datos alimentadas por universidades, empresas estatales, administraciones p�blicas y organizaciones afiliadas. Los participantes rellenan fichas con informaci�n que recuerda a los anuncios de los mercados matrimoniales: edad, altura, profesi�n, ingresos, estudios y situaci�n familiar. La diferencia es que aqu� el intermediario no es una madre sentada en un parque, sino el propio aparato del Estado.Wang Jun, uno de los responsables de la Liga en Zhejiang, explicaba en medios estatales que el objetivo era combatir el creciente n�mero de j�venes solteros en una sociedad cada vez m�s m�vil y competitiva. Seg�n datos difundidos por la propia organizaci�n, solo en Zhejiang llegaron a participar alrededor de 100.000 j�venes en actividades de emparejamiento en un solo a�o. Algunos eventos han reunido a miles de personas. En uno de los m�s famosos, celebrado a las afueras de Hangzhou, m�s de 5.000 solteros acudieron a una gigantesca cita colectiva patrocinada por las juventudes del PCCh.Mark, ingeniero de 34 a�os, conoci� en uno de esos encuentros a Cai, auxiliar de enfermer�a. �l llevaba a�os saltando de aplicaci�n en aplicaci�n sin demasiado �xito. Ella nunca hab�a utilizado una plataforma para encontrar pareja. Comenzaron a salir, se casaron a principios de 2020 y, poco despu�s, recibieron un mensaje de felicitaci�n de uno de los administradores del programa: "Enhorabuena. Ahora ha llegado el momento de formar una familia. El pa�s os necesita".Un interesado consulta perfiles en el Parque del Pueblo de Shangh�i.ALAMYLa frase resume perfectamente c�mo ha cambiado el discurso oficial. Durante m�s de tres d�cadas, el mismo Estado que ahora anima a tener hijos persegu�a a quienes superaban el l�mite permitido por la pol�tica del hijo �nico. Hoy el mensaje es exactamente el contrario. La pareja acab� teniendo un hijo, aunque no ocult� cierta incomodidad ante aquella presi�n institucional. "Primero nos dec�an que no tuvi�ramos m�s hijos. Ahora nos piden que tengamos varios", reflexionaba Mark en conversaciones con este peri�dico.Un reciente informe del centro de estudios estadounidense Rhodium Group, especializado en el an�lisis de la econom�a china, sostiene que el verdadero problema para Pek�n ya no es �nicamente la ca�da de la natalidad, sino el cambio de comportamiento de toda una generaci�n. Seg�n sus investigadores, la edad media del matrimonio ha aumentado de 32,4 a�os en 2018 a 34 a�os en 2025, mientras que el n�mero de bodas se ha desplomado un 40% en apenas seis a�os, hasta caer a poco m�s de seis millones anuales.Para los autores del estudio, el hundimiento demogr�fico chino ya no puede explicarse �nicamente por la herencia de la pol�tica del hijo �nico. Factores como la precarizaci�n laboral est�n modificando las decisiones vitales de millones de j�venes. El informe advierte de que China podr�a perder cerca de 60 millones de habitantes durante la pr�xima d�cada y que el envejecimiento acelerado amenaza con convertirse en un lastre para la sostenibilidad del sistema de pensiones. En otras palabras: el problema, como en tantos otros pa�ses, no es solo que nazcan menos ni�os, sino que cada vez hay menos adultos dispuestos a formar las familias que el PCCh considera imprescindibles para sostener el futuro econ�mico del pa�s.A nivel nacional y provincial, el Gobierno, que busca desesperadamente m�s beb�s, cada vez ofrece mayores subsidios, ampl�a permisos de maternidad, organiza m�s eventos para solteros e incluso encarece el IVA de los anticonceptivos, que durante d�cadas estuvieron exentos. Y los encuentros organizados por los cachorros del r�gimen suelen reunir ahora a m�s empleados p�blicos, trabajadores de empresas estatales, profesores, m�dicos o ingenieros: perfiles considerados estables y adecuados para construir familias.Cada domingo a media tarde, en el Parque del Pueblo de Shangh�i, los padres y agencias recogen el top manta. Doblan cuidadosamente los curr�culums de los pretendientes. Un ingeniero con apartamento propio en una zona cara de la ciudad. Una abogada nacida bajo el signo del cerdo. Un divorciado que presume de ser divertido. En un pa�s acostumbrado a planificarlo todo -el crecimiento econ�mico, el n�mero de hijos, los movimientos de poblaci�n-, incluso el amor parece haberse convertido en una cuesti�n de Estado.