Imagine que una ma�ana llaman a la puerta de su casa. Al abrir, dos agentes de la Polic�a le ense�an una orden judicial y le piden permiso para entrar en la cocina. No buscan drogas, armas ni documentos. Buscan la nevera.Es mediod�a de un s�bado de mayo en una tranquila localidad del oeste de Alemania. En la vivienda reside una joven pareja. Los polic�as se�alan un frigor�fico inteligente de �ltima generaci�n: pantalla t�ctil, c�maras interiores para comprobar desde el m�vil qu� falta en la compra y conexi�n permanente a internet. Lo compraron un a�o antes convencidos de que esta tecnolog�a les har�a la vida un poco m�s c�moda. Jam�s imaginaron que aquel electrodom�stico acabar�a formando parte de una investigaci�n internacional por ciberespionaje chino.Mientras la nevera segu�a enfriando alimentos y avisando cuando se agotaba la leche, llevaba meses obedeciendo las �rdenes de alguien situado a miles de kil�metros de distancia.Durante varias horas, un equipo de especialistas fotografi� cada componente de la nevera, clon� la memoria interna y la desmont� pieza por pieza antes de trasladarla a un laboratorio forense. Seg�n los investigadores, aquel aparato formaba parte de una inmensa red de dispositivos secuestrados por un grupo de hackers patrocinados por el Gobierno chino. Pero ni el electrodom�stico ni la pareja eran el objetivo final del espionaje.La vivienda se encontraba cerca de una subestaci�n el�ctrica y de un importante nodo de telecomunicaciones utilizado por una empresa estatal. Los atacantes fueron enlazando routers dom�sticos, c�maras de vigilancia, electrodom�sticos inteligentes y otros dispositivos conectados hasta construir una ruta digital dif�cil de rastrear. Cuando intentaron acceder a la red del operador, el origen aparente del ataque no era un servidor en Asia, sino una anodina direcci�n IP perteneciente a una residencia alemana.La escena, reconstruida a partir de investigaciones de varios servicios europeos de ciberseguridad, resume la transformaci�n silenciosa que est� experimentando el espionaje internacional. Durante d�cadas, infiltrarse en un ministerio exig�a reclutar a un funcionario, colocar un micr�fono oculto o sobornar a un diplom�tico. Hoy basta con encontrar una vulnerabilidad olvidada en una nevera conectada a internet.Para saber m�s"Los investigadores determinaron que el ataque hab�a sido coordinado por un grupo de hackers chinos. Y no era, ni mucho menos, la primera vez", desvela un funcionario de inteligencia de la delegaci�n de la Uni�n Europea en Pek�n, que resume as� una de las principales inquietudes de los servicios secretos occidentales."La amenaza ya no consiste �nicamente en intentar penetrar directamente en los sistemas de un gobierno, una compa��a el�ctrica o una instalaci�n militar. Antes de llegar hasta ellos, los atacantes pueden recorrer un camino mucho m�s discreto a trav�s de millones de dispositivos dom�sticos repartidos por todo el mundo", contin�a. Una nevera, un robot aspirador, una c�mara de vigilancia o un routerpueden convertirse, sin que sus propietarios lo sepan, en el primer eslab�n de una cadena invisible que termine desembocando en una infraestructura cr�tica.Ese es precisamente el escenario que este a�o ha descrito un frente com�n formado por las principales agencias de inteligencia de la alianza Five Eyes (Estados Unidos, Reino Unido, Canad�, Australia y Nueva Zelanda) junto con los servicios de seguridad de Espa�a, Alemania, Jap�n, Pa�ses Bajos y Suecia. Su conclusi�n fue contundente: China ha elevado el ciberespionaje a una nueva dimensi�n. Ya no se limita a robar informaci�n o secretos industriales. Est� construyendo una capacidad de infiltraci�n permanente sobre infraestructuras occidentales utilizando decenas de miles de dispositivos electr�nicos de consumo como plataformas encubiertas desde las que ocultar sus movimientos."Los operadores chinos siguen muy interesados en el espionaje pol�tico e industrial, pero se han vuelto mucho m�s sofisticados", comparte Adam Segal, director del programa de Pol�tica Digital y Ciberespacio del Council on Foreign Relations y uno de los mayores especialistas estadounidenses en la estrategia tecnol�gica china. "A diferencia de hace una d�cada, ya no dependen �nicamente del robo masivo de informaci�n o de campa�as de phishing. Ahora explotan vulnerabilidades desconocidas -los llamados zero day-, utilizan herramientas leg�timas instaladas en los propios sistemas atacados para pasar inadvertidos y convierten millones de dispositivos conectados a internet en escalones intermedios para ocultar el origen de sus operaciones".Segal explica que en el mundo de la ciberseguridad esa t�cnica recibe el nombre de living off the land: el atacante procura dejar el menor rastro posible utilizando los propios recursos de la v�ctima. Es como si un ladr�n consiguiera entrar en una vivienda sin romper una sola ventana ni forzar la cerradura, limit�ndose a emplear las llaves que encuentra dentro de la casa. Cuanto menos ruido genera, m�s tiempo permanece oculto.Y el tiempo es precisamente el gran objetivo. "El problema ya no es �nicamente que roben informaci�n", advierte Segal. "Lo verdaderamente preocupante es que sean capaces de permanecer meses, e incluso a�os, dentro de infraestructuras cr�ticas sin ser detectados".Uno de los aparatos que m�s inquieta a los expertos en ciberseguridad, adem�s de las neveras esp�as, son los robots aspiradores. A diferencia de otros electrodom�sticos conectados, estos dispositivos no solo acceden a internet: tambi�n recorren todas las habitaciones de una vivienda equipados con c�maras, sensores y sistemas capaces de elaborar mapas tridimensionales extremadamente precisos del interior de una casa.En los �ltimos a�os se han descubierto vulnerabilidades en varios modelos comerciales que permit�an tomar el control remoto del aparato, acceder a sus c�maras o activar sus micr�fonos. En 2024 se conocieron incluso varios casos en EEUU en los que estos aspiradores inteligentes comenzaron a perseguir mascotas y a insultar a sus propietarios a trav�s de sus altavoces despu�s de que piratas inform�ticos tomaran el control de los dispositivos.Uno de los investigadores que m�s ha estudiado estos riesgos es el alem�n Dennis Giese, conocido por sus informes de seguridad sobre robots aspiradores de marcas como la china Xiaomi. Giese demostr� que un atacante pod�a acceder al sistema operativo del robot, activar de forma remota la c�mara y el micr�fono, obtener los planos completos de la vivienda e incluso las credenciales de la red wifi."El problema es que estos aparatos son ordenadores con ruedas", asegura. "Si caen en manos de un grupo de espionaje patrocinado por un Estado, dejan de ser un robot que limpia el suelo para convertirse en una discreta plataforma de vigilancia capaz de cartografiar el interior de una vivienda y observar todo lo que ocurre en ella sin levantar sospechas".La proliferaci�n de estos aparatos tambi�n inquieta a Bruce Schneier, cript�grafo estadounidense y uno de los mayores referentes mundiales en ciberseguridad. Lleva a�os alertando de que el llamado internet de las cosas -el universo de neveras, televisores, robots aspiradores, c�maras o cerraduras conectadas a la red- ha multiplicado los puntos d�biles que pueden aprovechar los ciberdelincuentes o los servicios de inteligencia. "El problema es que la mayor�a de estos dispositivos fueron dise�ados pensando en la comodidad del usuario, no para protegerse frente a un ataque inform�tico", sostiene.Detr�s de esta nueva forma de espionaje hay un cambio mucho m�s profundo que preocupa a Washington y a las principales capitales europeas. Para Pek�n, el ciberespacio ha dejado de ser �nicamente un terreno para robar tecnolog�a. Bajo el mandato de Xi Jinping se ha convertido en un nuevo campo de batalla, tan estrat�gico como el Estrecho de Taiwan, el Mar de China Meridional o la carrera por los semiconductores.Espa�a tampoco ha quedado al margen de esta guerra silenciosa. Aunque la inmensa mayor�a de las operaciones nunca trasciende p�blicamente, el Centro Criptol�gico Nacional, dependiente del CNI, lleva a�os alertando del incremento de las campa�as dirigidas contra organismos p�blicos, empresas estrat�gicas y operadores de infraestructuras cr�ticas. A comienzos de 2025, Moncloa aceler� la renovaci�n de los sistemas de cifrado que protegen las comunicaciones del presidente y de los principales altos cargos del Estado ante el creciente nivel de amenaza.Los expertos se�alan que los servicios de inteligencia chinos, el Ej�rcito Popular de Liberaci�n, universidades, empresas tecnol�gicas y grupos de hackers patrocinados por el Estado forman parte de un mismo ecosistema cuya misi�n consiste en obtener ventaja tecnol�gica y recopilar informaci�n sensible. Informes de la alianza Five Eyes se�alan la existencia de una aut�ntica familia de grupos especializados al servicio de los intereses estrat�gicos de Pek�n.Uno de los m�s conocidos es Volt Typhoon, al que Washington vincula con el ej�rcito chino. Desde hace a�os centra sus esfuerzos en infiltrarse en redes el�ctricas, sistemas de abastecimiento de agua, puertos, telecomunicaciones y otras infraestructuras cr�ticas. Su obsesi�n no parece ser provocar da�os inmediatos, sino permanecer oculto el mayor tiempo posible. Los investigadores creen que, en caso de un choque militar en torno a Taiwan, esos accesos podr�an utilizarse para ralentizar la respuesta norteamericana y sembrar el caos en los primeros momentos del conflicto.Otro grupo activo es Flax Typhoon, que utiliza enormes redes de dispositivos dom�sticos comprometidos para ocultar el origen de sus ataques. En septiembre del a�o pasado, el FBI anunci� el desmantelamiento de una red formada por m�s de 260.000 aparatos conectados a internet -desde c�maras de vigilancia hasta routers- que estaba siendo utilizada por este colectivo para lanzar operaciones de espionaje contra gobiernos y empresas de varios pa�ses.El tercer grupo identificado, Violet Typhoon, trabaja para el Ministerio de Seguridad del Estado, el principal servicio de inteligencia chino. A diferencia de los anteriores, estos hackers concentran sus esfuerzos sobre parlamentos, partidos pol�ticos y todo tipo de organizaciones occidentales. En 2021 consiguieron acceder durante meses a los sistemas de la Comisi�n Electoral brit�nica, comprometiendo los datos personales de unos 40 millones de votantes. Entre los afectados figuraban tambi�n varios diputados especialmente cr�ticos con Pek�n.Hace d�cadas, el espionaje consist�a en esconder un micr�fono bajo una mesa o en reclutar a un funcionario. Hoy tambi�n puede empezar en la cocina de cualquier casa. Mientras una nevera enfr�a los alimentos, un robot aspirador memoriza cada rinc�n del sal�n y una c�mara dom�stica vigila la puerta de entrada, otra guerra silenciosa puede estar libr�ndose sin que nadie repare en ello.