Cuando en verano las temperaturas rozan los 40 grados, el aire acondicionado convierte nuestros hogares en refugios climáticos. Cerramos las ventanas a cal y canto y esperamos a que pase la ola de calor. Aun así, nos puede asaltar la duda: ¿estamos ventilando correctamente la casa? O quizá tengamos el pensamiento contrario: ¿estaremos introduciendo contaminación del exterior? La respuesta es sencilla si sabemos cuál es el funcionamiento básico de un aparato de aire acondicionado y de otros sistemas de ventilación usados en el hogar.
De dónde sale el aire que respiras en casa
Un sistema de aire acondicionado doméstico, sea del tipo split o una unidad portátil, funciona mediante la transferencia de calor del interior al exterior. Es decir, extrae el calor del interior de la casa y lo expulsa al exterior, algo que podemos comprobar porque la unidad exterior, o el tubo, en el caso del aparato portátil, producen aire muy caliente. Sin embargo, es un intercambio de temperatura, no de aire.
Los componentes de un sistema split son una unidad interior (evaporador) y la unidad exterior (condensador más compresor), que están conectados por unos tubos de cobre. Por estos tubos no circula el aire, sino un fluido refrigerante. El refrigerante cambia de estado (líquido a gas y viceversa) para absorber calor del aire interior y liberarlo fuera.










