El aire acondicionado se ha convertido en un recurso vital durante los episodios de calor intenso en España, especialmente cuando los termómetros superan los 40 grados. Sin embargo, algunos hábitos extendidos pueden reducir su eficiencia y aumentar innecesariamente la factura de la luz. Como por ejemplo, llegar a casa y bajar la temperatura al máximo. Como explican los expertos, poner el aire acondicionado a 16 grados no hará que una vivienda se enfríe antes. El equipo seguirá trabajando a la misma potencia hasta alcanzar la temperatura marcada, por lo que bajar demasiado el termostato solo prolongará su funcionamiento y elevará el consumo eléctrico. «Mucha gente pone el aire a 16 grados pensando que así se enfría más rápido. Y no, no se enfría más rápido. Solamente va a seguir funcionando más tiempo hasta llegar ahí», explica un especialista de la empresa SIT Granollers en uno de sus vídeos. El sistema no expulsa aire más frío ni incrementa automáticamente su capacidad por establecer un objetivo inferior. «El equipo siempre da el mismo aire frío, a la misma potencia. Esté puesto a 16 o 24 grados», señala el especialista. La principal diferencia está en el momento en el que el aparato deja de trabajar para mantener la temperatura. Si el usuario fija 16 grados cuando realmente busca estar a 24, el equipo continuará funcionando después de haber alcanzado el nivel de confort deseado. «Lo único que cambia poniéndolo a 16 es que vas a ir enfriando más tiempo después de que ya tengas la temperatura que querías», añade el profesional. La recomendación para gastar menos «Eso significa más consumo de luz y, en muchos casos, acabas con la casa más fría de lo que realmente querías, porque se te olvida subir la temperatura», advierte. La solución propuesta por el experto es seleccionar desde el principio la temperatura que se desea mantener en la estancia. De este modo, el aparato funcionará hasta alcanzar ese nivel y evitará seguir enfriando sin necesidad. «Ponlo directamente en la temperatura que quieres, ni un grado menos, y vas a notar la diferencia en el recibo», concluye el especialista. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía coincide en que ajustar el termostato por debajo de lo normal no acelera la refrigeración. El organismo explica que una temperatura de 26 grados o superior, acompañada de ropa adecuada, puede resultar suficiente para conservar el confort dentro de una vivienda. El mantenimiento es otro elemento fundamental para que el aire acondicionado funcione de manera eficiente. El IDAE recomienda limpiar periódicamente los filtros, ya que la acumulación de suciedad puede dificultar la circulación del aire y reducir el rendimiento del equipo. Cuando el aparato comienza a proporcionar menos frío de lo habitual, puede existir una avería o una fuga de refrigerante. Las revisiones periódicas ayudan a detectar estos problemas, disminuir el gasto energético y prolongar la vida útil de la instalación. El aire acondicionado se ha convertido en un recurso vital durante los episodios de calor intenso en España, especialmente cuando los termómetros superan los 40 grados. Sin embargo, algunos hábitos extendidos pueden reducir su eficiencia y aumentar innecesariamente la factura de la luz. Como por ejemplo, llegar a casa y bajar la temperatura al máximo.