El Gobierno de Pedro Sánchez se deshizo de cuatro aviones antiincendios CL-215T en 2023 tras declararlos obsoletos. La decisión redujo de 18 a 14 aparatos (un 22%) la flota del Grupo 43 del Ejército del Aire en pleno desafío climático, aunque solo 7 se encuentran realmente operativos en la actualidad. Y el problema se ha agravado porque los 7 aviones de última generación que adquirió el Ejecutivo en 2024 no entrarán en servicio al menos hasta 2028. El rastro de la venta de los cuatro CL-215T revela ahora que España podía haber afrontado la ola de incendios de este verano con más instrumentos aéreos. El Ministerio de Transición Ecológica anunció la amortización de las cuatro aeronaves en el BOE en junio de 2023. Se trataba de ejemplares de la factoría canadiense Canadair que habían entrado en servicio entre 1979 y 1984. El departamento que entonces dirigía Teresa Ribera concluyó que no se podía prolongar su vida útil y los sacó a subasta. Según ha podido averiguar El Confidencial, una empresa de Estados Unidos especializada en la explotación de medios aéreos para la extinción de incendios, Bridger Aerospace Group Holdings Inc., se adjudicó los cuatro CL-215T tras presentar una oferta por todo el lote de 40,3 millones de euros. En aquel momento, los aviones llevaban meses estacionados en la Base Aérea de Albacete, pero la firma estadounidense vio una oportunidad. A pesar de su antigüedad, los CL-215T pueden lanzar 5.346 litros de agua en una pasada, a poca distancia de los 7.000 litros que ofrece el modelo más moderno. Una filial española Transición Ecológica oficializó la entrega de los aparatos a su nuevo dueño en noviembre de 2023. Bridger Aerospace Group Holdings Inc., que cotiza en el Nasdaq, constituyó inmediatamente una filial en España llamada Albacete Aero SL para actualizar los cuatro aviones y devolverlos al aire en el menor tiempo posible. La nueva mercantil quedó domiciliada en un despacho de abogados de Madrid, pero toda su actividad se concentró en un hangar del Aeropuerto de Albacete. Los CL-215T apenas se movieron unos metros. Lucha contra las llamadas en La Adrada, Ávila. (Europa Press/César Vallejo Rodríguez) Los trabajos enfilaron su recta final en diciembre de 2025. Bridger Aerospace informó a sus accionistas el pasado 8 de mayo de que dos de los cuatro antiguos aviones del Ministerio de Transición Ecológica que había adquirido a precio de derribo ya se habían incorporado a su flota privada y que los dos aparatos restantes estarían operativos en cuestión de semanas, según la documentación a la que ha tenido acceso este diario. Los aviones del Grupo 43 del Ejército del Aire que fueron subastados hace 3 años por viejos ya surcan el cielo, pero el de Portugal. Bridger Aerospace anunció el miércoles de la semana pasada que el país vecino había alquilado sus dos CL-215T operativos para reforzar la campaña contra incendios de este verano después de un inicio de temporada especialmente intenso en el oeste de la Península. El contrato para explotar las aeronaves estará en vigor hasta mediados de octubre. TE PUEDE INTERESAR “La aportación de dos unidades adicionales no solo incrementa el número de medios disponibles. También proporciona margen para gestionar rotaciones de tripulaciones, inspecciones, mantenimiento programado o posibles indisponibilidades sin reducir en la misma proporción la capacidad de respuesta”, señaló Bridger Aerospace en un comunicado compartido con Avincis, la empresa que gestiona la extinción de incendios en Portugal. España pide ayuda a... Portugal Se da la circunstancia de que, solo dos días después de que se hiciera público en Lisboa el alquiler de los dos CL-215T que antes pertenecían a España, el Gobierno de Sánchez tuvo que pedir ayuda a Portugal para hacer frente a los incendios de Ávila, Madrid y Toledo. El Ejecutivo luso no envió aviones, sino efectivos terrestres. Pero los Gobiernos de Italia y Grecia mandaron el viernes dos aeronaves antiincendios cada uno que fueron decisivas para combatir las llamas en los momentos más críticos del fin de semana. Se espera que Turquía colabore con otros cuatro aparatos. De las cifras facilitadas por Bridger Aerospace a sus accionistas se desprende que ha invertido menos de 14 millones de euros en devolver a la actividad cada CL-215T. Es decir, que el Gobierno de Sánchez habría tenido que desembolsar 56 millones de euros para asegurarse de que las Fuerzas Armadas disponían de 18 aviones apagafuegos como mínimo hasta que empiecen a llegar las unidades más avanzadas. Imagen de los nuevos DHC-515, que llegarán a España a partir de 2028. Los datos de Defensa demuestran que, por estos fallos de planificación, España acumula tres veranos consecutivos con la cifra más baja de medios aéreos desde los años 80 y todo indica que ocurrirá lo mismo en 2027. Las 7 aeronaves DHC-515 adquiridas en 2024 al fabricante canadiense De Havilland por los ministerios de Defensa y Transición Ecológica, en colaboración con la Unión Europea, comenzarán a llegar por cuentagotas a partir de 2028. Cada unidad cuesta 53,5 millones de euros. Prometió 10 aviones, pero hay 7 Como ha informado El Mundo estos días, la situación de este verano es aún más dramática. A la liquidación de 4 aviones en 2023 y el retraso en la entrega de los nuevos modelos se suman averías y desactualizaciones que han ocasionado que sólo 7 de los 14 aparatos del catálogo del Grupo 43 del Ejército del Aire estén realmente disponibles. Sánchez prometió en mayo que las comunidades autónomas dispondrían esta temporada de 10 aviones, pero no ha alcanzado esa cifra. Los montes españoles han llegado a uno de los veranos más calurosos y secos de su historia con los recursos aéreos más escuálidos de las últimas cinco décadas. La situación contrasta con los mensajes de Moncloa sobre la obligación de prepararse para el cambio climático y las advertencias de la propia Secretaría de Estado de Medio Ambiente, que declaró en 2022 que era “imperativo” mejorar la capacidad aérea para hacer frente a “un escenario de cambio climático en el que se prevé un aumento de la intensidad y siniestralidad de los incendios forestales”. El Gobierno de Pedro Sánchez se deshizo de cuatro aviones antiincendios CL-215T en 2023 tras declararlos obsoletos. La decisión redujo de 18 a 14 aparatos (un 22%) la flota del Grupo 43 del Ejército del Aire en pleno desafío climático, aunque solo 7 se encuentran realmente operativos en la actualidad. Y el problema se ha agravado porque los 7 aviones de última generación que adquirió el Ejecutivo en 2024 no entrarán en servicio al menos hasta 2028.