Belén Escudero |
Madrid (EFE).- «Inseguro», «avergonzado». Marcel observa una sucesión de rostros en una tableta y pone nombre a las emociones que reflejan. Tiene 32 años, está tumbado de lado en la camilla del quirófano y sus respuestas guían al neurocirujano Jesús Martín-Fernández para decidir en tiempo real hasta dónde puede avanzar al extirpar el tumor, sin comprometer las funciones que le permiten seguir siendo quien es.
EFE ha asistido en el Hospital Ruber Internacional a una cirugía de un tumor cerebral en la que el paciente permanece despierto y sin dolor durante una parte de la intervención, una hora y media, para colaborar con el equipo y preservar sus funciones cognitivas.
El doctor Jesús Martín-Fernández, neurocirujano del Hospital Ruber Internacional y presidente de la World Society of Awake Brain Mapping, en una cirugía cerebral despierta. EFE/María Aguilella
«Lo que el paciente nos cuenta y cómo reacciona a las pruebas es la guía para saber hasta dónde podemos llegar», resume Martín-Fernández, el autor de esta técnica de mapeo cognitivo en tres pasos.







