La Encuesta de Población Activa publicada este martes ha vuelto a constatar un descenso anual del empleo en la rama tecnológica, que acumula doce meses de pérdidas interanuales, coincidiendo con la implantación de la inteligencia artificial en las empresas españolas. En el segundo trimestre de 2026, España tuvo 48.400 ocupados menos en información y comunicaciones que en el mismo periodo del año anterior, meses en los que se alcanzó el pico máximo de empleo en el sector. Esto supone una caída del 5,6%, al revés que en el conjunto del mercado laboral, donde la ocupación sigue creciendo, con un avance del 2,3% anual, aunque con una desaceleración en el ritmo. Además, otros dos indicadores apuntalan la hipótesis de crisis de empleo en el sector tecnológico: la inactividad y el paro se incrementan, al contrario que en el agregado de las ramas de actividad. En el último año, el número de personas activas (ocupadas o que buscan empleo) en el sector de información y comunicaciones ha descendido en 43.400 y los actualmente inactivos con trabajo previo han ascendido en 14.600 personas, hasta los 38.900. Este es el segundo dato máximo de la serie histórica, solo por detrás de los 39.000 inactivos en el sector que se registraron durante el segundo trimestre de 2020, en plena pandemia. Por otra parte, también han crecido los parados en el sector tecnológico, personas que sí están disponibles para empezar a trabajar y buscan empleo de forma activa. El incremento anual ha sido de 5.100 personas, hasta un total de 40.800, máximo para un segundo trimestre desde 2014. Si bien la tasa de paro continúa siendo baja en información y comunicaciones, del 4,8%, en comparación con la general del país, del 9,9%, ha subido en ocho décimas en el último año. La afectación de la pérdida de empleo en información y comunicaciones es prácticamente generalizada, a excepción de la división de "edición", que todavía registra variaciones positivas y engloba libros, periódicos (incluidos los digitales) y revistas, así como la edición de videojuegos y de otros programas informáticos. En términos relativos, el mayor descenso anual de ocupados, del 33,3%, se registra en "servicios de información". Siguiendo el CNAE de 2009, estos incluyen actividades de proceso de datos, hosting y portales web y otros servicios de información como agencias de noticias, resúmenes de prensa y servicios telefónicos de información. Le siguen las "actividades de programación y emisión de radio y televisión" (-25,5%) y las "actividades cinematográficas" (-17%), que agrupan todo lo relacionado con la producción y difusión de contenido audiovisual. Estas caídas coinciden con el ajuste global de la producción audiovisual tras el pico de inversión en contenidos de las plataformas. En cuarto lugar, se sitúa "telecomunicaciones" con una caída del 14,6%, aunque esta es la división que presenta el mayor descenso en términos absolutos (19.200 empleados) al ser de las más intensivas en empleo. Por último, "programación y consultoría" registra un descenso ligero de la ocupación anual (0,3%) en comparación con el segundo trimestre de 2025. María Romero, socia directora de Análisis Económico y de Mercados de AFI, señala que esta caída del empleo en información y comunicaciones no se puede atribuir "directamente" a la implantación de la IA, pero sí se observa "una coincidencia temporal entre la difusión de la IA generativa y una pérdida de dinamismo del empleo en algunas actividades especialmente expuestas a esta tecnología". Más incidencia entre los jóvenes La evolución confirma la tendencia de los trimestres anteriores en información y comunicaciones y evidencia que la pérdida de empleo se concentra especialmente entre los trabajadores más jóvenes del sector. De los 48.400 ocupados menos en términos anuales, 35.600 tenían entre 16 y 29 años, lo que supone que el 74% de los puestos perdidos correspondieron a jóvenes, a pesar de que estos representan una parte menor del sector, el 19,7% (y el 22,4% hace un año). Álvaro Ibáñez, socio de laboral en la asesoría INVA Business Process Outsourcing, considera que esta especial afectación en los jóvenes deriva de un problema de formación y de falta de experiencia. "Los programas formativos, como consecuencia de la rapidez en la evolución de los sistemas, están desfasados y necesitan actualización", señala Ibáñez, a lo que se añade que "la falta de experiencia, junto con el corto periodo para adquirirla por el desarrollo y la rotación constante, tiene especial incidencia en este rango de edad". Por su parte, Romero atribuye la mayor incidencia entre los jóvenes a que estos "suelen concentrarse en puestos de entrada, donde existe una mayor proporción de tareas estandarizables y de apoyo que pueden ser más fácilmente complementadas o automatizadas mediante IA". Además, los jóvenes son quienes normalmente acceden mediante nuevas contrataciones, por lo que "una ralentización de la demanda de empleo suele afectarles antes que a trabajadores con mayor antigüedad". Ya existe evidencia para EEUU en documentos de trabajo académicos sobre un impacto negativo de la IA en el empleo juvenil, aunque se trata de resultados sujetos todavía a discusión y otros trabajos no encuentran impactos. Los estudios que más apuntan a un perjuicio son los realizados por el Stanford Digital Economy Lab y por Harvard. El primero, que analiza datos administrativos de nóminas de ADP entre 2022 y 2025, encuentra que los trabajadores de 22-25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA sufrieron caídas relativas de empleo del 16%, según la estimación que controla por la evolución de cada empresa, mientras que el empleo de trabajadores con experiencia se mantuvo estable. Las caídas se concentraron en ocupaciones donde la IA automatiza en lugar de complementar el trabajo. TE PUEDE INTERESAR El segundo, que analiza currículums y ofertas de empleo, identifica que el empleo júnior se ve perjudicado en las empresas que adoptan la IA, mientras que el sénior apenas cambia. La caída se concentra en ocupaciones más expuestas y se debe sobre todo a una contratación más lenta, no a más despidos. El tejido empresarial español va más atrasado que el estadounidense en la adopción de la IA, pero los expertos consultados sostienen que ya se estarían produciendo tanto la complementariedad de tareas como la sustitución de algunos puestos. El ejemplo más claro del segundo caso es la atención telefónica. "Por un lado, la IA reduce la necesidad de dedicar tiempo a determinadas tareas, lo que puede disminuir las nuevas contrataciones en algunos perfiles. Por otro, tras la fuerte expansión asociada al desarrollo y despliegue inicial de estas tecnologías, es razonable que disminuya la intensidad de contratación necesaria para seguir desarrollándolas", explica Romero, aunque se decanta por considerar que la transformación "parece estar produciéndose principalmente a través de cambios en las tareas y en la productividad, más que mediante una sustitución masiva de trabajadores". La economista incide en que, con los datos disponibles, no es posible cuantificar qué parte corresponde a cada mecanismo y apunta a una "elevada heterogeneidad" dentro de información y comunicaciones, siendo los perfiles con tareas más rutinarias de procesamiento de información los "más susceptibles de automatización" y los de diseño, ingeniería o resolución de problemas complejos más complementarios.
España sigue destruyendo empleo tecnológico y los jóvenes son los más afectados
El sector de información y comunicaciones pierde 48.400 ocupados en los últimos doce meses, de los cuales tres de cada cuatro eran menores de 30 años. El ajuste coincide con la extensión de la inteligencia artificial








