Lejos de los cheques millonarios y las luces de los flashes, el técnico Luis de la Fuente rompió todos los márgenes tras levantar la Copa del Mundo con España. Un exjugador que tuvo un correcto paso por el fútbol como lateral izquierdo, en el País Vasco y Andalucía, quien paso a paso fue quemando etapas para tocar el cielo con los ibéricos.Hijo de un marino mercante, el chico de la ciudad de Haro nació en 1961 y pasó su niñez mirando los partidos del Athletic de Bilbao en el antiguo San Mamés, club del cual su padre era hincha, como el resto de su familia. Tras un corto paso por el equipo de su ciudad dio el salto al Bilbao Athletic en 1978, el equipo filial de los Leones, donde coincidió con el técnico Iñaki Sáez, el gran formador del fútbol hispano a finales de los 90 y comienzos de los 2000.Dos años más tarde, ascendió al cuadro estelar del equipo que solo conforman jugadores vascos. Con los albirrojos ganó los títulos de liga en 1983 y 1984, los últimos dos de las ocho estrellas que tiene el club en su historia.“Luis era un lateral izquierdo muy ofensivo, como Cucurella. Él tuvo dos fases en el Athletic de Bilbao. Siempre tuvo esa seguridad en sí mismo. Zurdo dominaba muy bien el regate. Había sido extremo izquierda. En categorías inferiores de Atlético. Y cuando llega a Bilbao, Bilbao Atlético es el filial. El equipo B. Ya ahí se le baja la posición de lateral. Empezó con mucha llegada y se fue retrasando en la cancha”, dice a El Deportivo Iñigo Liceranzu, excompañero del actual DT de la Furia Roja.En 1987 es traspasado al Sevilla, equipo en el que jugó cuatro temporadas y donde coincidió con un joven Iván Zamorano, quien llegó al Sánchez Pizjuán en 1990, tras su exitoso paso por el Saint Gallen suizo. Fue una de las dos camisetas que vistió en la máxima categoría para regresar al Athletic, en 1991.“Es ahí donde empieza y es ahí donde terminó. Pero en su trayectoria en Primera División pasa por el Sevilla a finales de los años ochenta. Y todavía después vuelve a fichar con el Athletic de Bilbao. Ahí es donde sí es un veterano”, advierte Liceranzu.Meteórica carreraTras un paso por el Alavés, De la Fuente terminó su carrera como jugador en el modesto Portugalete del País Vasco, en el que lanzó su primera aventura como entrenador de un primer equipo. Sin embargo, ya había tenido sus primeros coqueteos con los menores.“Lo de Luis como técnico ha sido una vocación tardía. Claro. Porque en ese tiempo tal vez no mostraba esas características de liderazgo para ser entrenador. Y tardó unos años en decidirse. Y mira, empezó en el Getxo, un equipo de aquí. Sí. Y con las categorías inferiores, digamos, con los juveniles”, dice Liceranzu.Pero el de Portugalete fue el pase decisivo. “Yo acabé mi etapa como jugador con muchos problemas de rodilla, me operé del menisco y decidí dejar el fútbol. Al día siguiente de la operación, recuerdo que me llamó por teléfono Luis, que le había tenido de entrenador en mi último año, y me dijo si a ver si estaba dispuesto a ser su segundo entrenador. A mí, me dio la vida. La verdad es que no me lo había planteado nunca y todo lo que podido disfrutar siendo entrenador, se lo debo a él”, destacó hace algunos años Javier González Etxebarria en Radio Bilbao.Luis de la Fuente, director técnico de España, besa el trofeo durante la ceremonia de premiación al término del partido final de la Copa Mundial. FOTO: Xinhua.
“Un técnico de vocación tardía”: viaje a los inicios de Luis de la Fuente, campeón del mundo con la selección de España - La Tercera
El riojano comenzó su carrera a finales de los 70, en Bilbao, siempre como lateral izquierdo. “Empezó con mucha llegada y se fue retrasando en la cancha”, dice su excompañero Iñigo Liceranzu. Tras su paso como jugador en Sevilla, donde coincidió con Iván Zamorano, empezó una larga carrera como DT en inferiores. En la mayor, incluso, superó el escándalo de Luis Rubiales para después ganar el título.








