El juicio del caso Kitchen ha finalizado este martes, casi cuatro meses después de que arrancara, el 6 de abril. Antes de que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, haya declarado que el caso queda “visto para dictar sentencia”, ha sido el turno de última palabra, que solo aprovecharon José Manuel Villarejo, el chófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos Esgueva, y el comisario Andrés Gómez Gordo.
Villarejo ha afirmado: “Con mi perspectiva ya de los 75 años que cumplo la semana que viene me pregunto cómo se me ocurrió pisar callos tan importantes para terminar como he terminado”. Además, el comisario quiso restar importancia a dos de los elementos que sostienen la acusación: las agendas y las grabaciones que se le incautaron.
“Las anotaciones de mi diario eran de uso diario, porque eran tantas las cosas... pero que ahora mismo no sabría decir por qué apunté tantas cosas”, ha dicho el policía jubilado. “De los audios eran mis funciones como agente de inteligencia, no había ninguna intención, jamás hasta que fui detenido... estaban en mi caja fuerte. Lamento el daño que he podido hacer los que se han visto incursos en ellos, no dejas de ser comentarios en ambientes distendidos”, ha añadido.











