Elon Musk ha reconocido públicamente que el desarrollo de Optimus, el robot humanoide de Tesla, atraviesa importantes desafíos técnicos justo cuando la compañía afronta un fuerte castigo en bolsa. Las declaraciones del consejero delegado durante la presentación de resultados han alimentado las dudas sobre los plazos del proyecto y coinciden con una caída del 14% en la cotización de la empresa, pese a que los ingresos crecieron un 26% respecto al mismo periodo del año anterior. Durante su intervención, Musk rebajó el tono optimista que había mantenido en los últimos años sobre el potencial de Optimus. Aunque volvió a defender que el robot será "el mayor producto de la historia", también admitió que "tiene problemas difíciles de resolver". El empresario explicó que el desarrollo de un humanoide funcional implica superar obstáculos relacionados con la durabilidad de los componentes, la destreza de las manos y la fiabilidad del sistema durante un uso continuado. Las dificultades de fabricar Optimus Además de los retos puramente tecnológicos, el máximo responsable de Tesla insistió en que la producción a gran escala representa otro de los grandes desafíos. "Quiero enfatizar que el desafío de escalar la producción es muy importante", afirmó Musk. Según explicó, cada una de las piezas del robot ha sido diseñada desde cero, lo que convierte la fabricación masiva en un proceso mucho más complejo que el de sus vehículos eléctricos, donde buena parte de la cadena de suministro ya está consolidada. El directivo comparó la situación con la fabricación de automóviles y señaló que producir Optimus requerirá resolver problemas completamente nuevos. A su juicio, cuanto mayor es el número de componentes inéditos, mayor es la dificultad para acelerar la producción industrial sin comprometer la calidad ni la fiabilidad del producto final. Ese escenario obliga a la compañía a avanzar con más cautela de la prevista inicialmente. Las comparaciones con otros robots Musk también aprovechó la conferencia para responder a las comparaciones con otros fabricantes de robots humanoides. Según defendió, muchos de los vídeos que circulan por internet mostrando máquinas realizando tareas complejas corresponden a demostraciones previamente programadas o controladas de forma remota. "No existe ningún robot humanoide capaz de realizar tareas generalizadas. Optimus será el primero que pueda hacerlo", aseguró durante la presentación de resultados. Las palabras del empresario llegan después de que distintos competidores hayan mostrado avances que, para numerosos analistas, sitúan a sus proyectos por delante de Optimus en determinadas capacidades. El desarrollo del robot de Tesla también ha estado rodeado de controversia tras anteriores demostraciones en las que se cuestionó el grado de autonomía de los humanoides utilizados por la compañía, un aspecto que Musk volvió a defender durante su intervención. Las dudas sobre el calendario de desarrollo del robot se sumaron a unos resultados financieros marcados por un flujo de caja libre negativo de 1.100 millones de euros, circunstancia que incrementó la presión sobre la cotización de Tesla. Aunque Musk mantiene que Optimus será una pieza clave en el futuro de la empresa y de la robótica, sus propias declaraciones reflejan que convertir esa visión en un producto comercial plenamente operativo requerirá superar obstáculos técnicos y de fabricación mucho más complejos de lo previsto. Elon Musk ha reconocido públicamente que el desarrollo de Optimus, el robot humanoide de Tesla, atraviesa importantes desafíos técnicos justo cuando la compañía afronta un fuerte castigo en bolsa. Las declaraciones del consejero delegado durante la presentación de resultados han alimentado las dudas sobre los plazos del proyecto y coinciden con una caída del 14% en la cotización de la empresa, pese a que los ingresos crecieron un 26% respecto al mismo periodo del año anterior.