Tesla mantiene el crecimiento de sus ingresos y ha alcanzado un nuevo récord de ventas de vehículos, pero la fuerte inversión en inteligencia artificial, conducción autónoma y robótica, unida a la creciente competencia en el mercado del coche eléctrico, empieza a pasar factura a su rentabilidad. El fabricante estadounidense obtuvo un beneficio neto de 1.114 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un 5% menos que en el mismo periodo del año anterior.

La compañía dirigida por Elon Musk facturó entre abril y junio 28.236 millones de dólares, un 26% más interanual, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) retrocedió un 4%, hasta los 3.273 millones de dólares. El descenso del beneficio se produjo pese a que Tesla registró un trimestre histórico en entregas de vehículos, con 480.126 unidades comercializadas, la cifra más alta alcanzada hasta la fecha.

Durante el periodo, la empresa fabricó 451.758 vehículos, de los que 442.936 correspondieron a los Model 3 y Model Y. Además, desplegó 13,5 GWh de sistemas de almacenamiento de energía, otra de las áreas estratégicas de crecimiento del grupo.

La evolución de las cuentas refleja el aumento de la presión sobre los márgenes del fabricante. Los gastos operativos se dispararon un 47%, hasta los 4.353 millones de dólares, como consecuencia del fuerte plan inversor en nuevas tecnologías. A ello se suma la necesidad de reducir los precios de algunos modelos para mantener la demanda tras la desaparición de determinados incentivos públicos, así como el impacto de los aranceles, las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra entre Irán e Israel y la creciente competencia de los fabricantes chinos.