La tormenta sigue rodeando a Tesla. Después de comunicar la segunda caída consecutiva de ingresos y beneficios y de que su consejero delegado, el controvertido Elon Musk, haya advertido de que el fabricante de vehículos eléctricos entrará en un periodo de transición durante al menos un año, los inversores ponen nota a las cuentas. En los primeros minutos de negociación de Wall Street, las acciones de la compañía ceden cerca de un 9%, la mayor caída desde el pasado 5 de junio, cuando se consumó el divorcio entre el presidente Donald Trump y el que fue su mano derecha los primeros meses de Gobierno. El detonante fue la pérdida de incentivos fiscales en Estados Unidos y la necesidad de ganar tiempo para desarrollar sus proyectos de conducción autónoma.
Las firmas de análisis tampoco se muestran optimistas. Los expertos de Barclays consideran que la brecha entre el relato de Tesla y sus cifras reales se sigue ampliando. Es decir, existe una gran diferencia entre lo que la compañía espera y lo que realmente acaba logrando. “Los resultados del segundo trimestre refuerzan esta brecha y plantean la cuestión de si los fundamentales importan”, señalan. Los analistas de la firma mantienen su recomendación en neutral y el precio objetivo en los 275 dólares, inferior a los 304,2 dólares que estima el consenso de Bloomberg, y por debajo también de los 303 dólares a los que cotiza la acción. Es decir, aunque la compañía cae un 25% en lo que va de año, los expertos de la entidad británica creen que podría bajar un 9% más.












