Al lado de un centro comercial de Kiev destruido por un misil ruso, Laura Loomer está sentada comiéndose una hamburguesa con queso, unas patatas fritas y una Coca-Cola de McDonald’s. "Muy bueno, es la receta real, no esa imitación rusa de mierda", dice en el vídeo, en referencia a la cadena que ha sustituido al gigante estadounidense debido a las sanciones por la guerra de Ucrania. La influencer femenina más conocida dentro del movimiento MAGA ha estado repitiendo durante años punto por punto la narrativa de Rusia sobre la invasión de Ucrania, y llegó a calificar al presidente Volodímir Zelenski de "auténtico nazi". Pero este fin de semana, Loomer viajó por primera vez a Ucrania y reconoció que "había sido engañada" por la propaganda de Moscú. "Dije las peores cosas sobre Ucrania y luego viajé allí en medio de la guerra para conocerla con mis propios ojos, y me quedé atónita al darme cuenta de cuántas mentiras rusas me creí", afirmó en una publicación para sus casi 2 millones de seguidores en X. Además de comer en McDonald’s, Loomer visitó la Gran Iglesia de Kiev, se reunió con miembros del cuerpo diplomático y líderes religiosos del país, y dijo que visitaría la fábrica de drones a la que acudió el célebre senador republicano Lindsey Graham antes de su repentina muerte en julio. La visita de la influencer seguramente será recordada, sin embargo, por la entrevista que le hizo a Zelenski en los jardines del Palacio Mariinsky. Loomer se disculpó ante el mandatario por minimizar el sufrimiento de los ucranianos tras cinco años de guerra. Y Zelenski explicó cómo cambió su relación con Trump después de la reunión en el Vaticano en abril de 2025 con motivo del funeral del papa Francisco. "Cambiaron las relaciones en 15 o 20 minutos", aseguró. El drástico cambio de postura de Loomer sobre Ucrania seguramente no sería noticia si no tuviera conexión directa con el presidente estadounidense. La influencer no ostenta un cargo público en la administración Trump, pero el republicano escucha atentamente lo que tiene que decir. Lo hizo en 2025, cuando despidió por consejo de Loomer al director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el general Timothy Haugh, tras una reunión en el Despacho Oval. Según varios informes, Loomer presentó al presidente una lista de asesores de seguridad a quienes consideraba "agentes infiltrados demócratas" y "traidores", representantes de lo que denominó el "estado profundo". El viaje de la influencer a Ucrania no ha pasado desapercibido para el magnate. “¡¡¡Muy buena!!!”, en su red social Truth Social sobre la entrevista a Zelenski. Pero es, también, la punta de un iceberg MAGA que, muy lentamente, está cambiando de rumbo sobre Ucrania. Para varios analistas, este comentario evidencia un cierto cambio en la opinión del presidente estadounidense hacia Ucrania. Y, casi por extensión, la del movimiento que le llevó a la Casa Blanca. Preguntado el viernes por un periodista sobre el cambio de postura de Loomer y si el apoyo a Ucrania está creciendo dentro del movimiento MAGA, Trump dijo: "Creo que apoyan lo que yo apoyo". Durante su primer año en el cargo, el mandatario mantuvo una postura hostil hacia su homólogo ucraniano. En su primera visita a la Casa Blanca fue humillado públicamente por Trump y el vicepresidente JD Vance. Medio año después, el republicano recibía con honores a Vladímir Putin en Alaska en una cumbre en la que no se consiguieron avances significativos hacia la paz. En los últimos meses, el mismo Trump que prometía tras ser elegido presidente que acabaría con la guerra de Ucrania "en 24 horas", se ha mostrado recientemente más frustrado con el mandatario ruso por dificultar las negociaciones de paz. Y cada vez más impresionado por las fuerzas de Kiev. Sus esfuerzos por frenar los avances de Moscú han convertido al país en el líder mundial en tecnología de drones. Además, los ataques con misiles de largo alcance contra la infraestructura petrolera rusa han provocado una crisis energética en una de las mayores naciones productoras de petróleo del mundo. En la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía a principios de mes, Trump anunció que otorgaría a Ucrania una licencia para la tecnología de misiles Patriot, lo que permitiría a Kiev producir por sí misma estos misiles avanzados de defensa aérea. Paralelamente, el presidente ha apoyado una iniciativa en el Congreso para imponer nuevas sanciones contra Rusia. En unas declaraciones recientes, pareció incluso retractarse de haber insistido a Kiev en que debería ceder parte de su territorio para conseguir la paz. Este martes, Trump y Zelenski volverán a reunirse en Washington con motivo del funeral de Lindsey Graham. "Se me han abierto los ojos" Es posible que Trump vuelva a cambiar de opinión sobre la guerra y refuerce de nuevo su apoyo hacia Vladímir Putin. También es posible que Laura Loomer haya hecho pública una postura parecida para mantenerse en sintonía con el mandatario. Pero hasta en ese caso, las publicaciones de la influencer pueden representar un parteaguas en la actitud del movimiento MAGA hacia Ucrania. "Los republicanos de la comunidad MAGA han desarrollado un respeto a regañadientes por [Ucrania] y ahora hay una convergencia", declaró Glen Howard, presidente de la Fundación Saratoga, a The Telegraph. Laura Loomer ha asegurado que una parte de la base conservadora que apoya a Trump seguirá su ejemplo y que algunos de ellos, así como seguidores afines a la ideología del presidente, le habían escrito durante su viaje: "¡Guau, se me han abierto los ojos!". Uno de ellos ha sido Tim Pool, un podcaster con mucha influencia dentro del movimiento MAGA que anteriormente recibió financiación de una agencia rusa —sin su conocimiento, según afirmó—. El pasado jueves, también publicó un mensaje apoyando a Kiev. “Ucrania ha estado luchando por su propia existencia contra un dictador malvado. Ahora entiendo la importancia de la victoria ucraniana contra Rusia”, aseguró. Estas figuras como Loomer o Pool chocan con los influencers o periodistas aliados con los ideales del presidente estadounidense y conocidos por representar el ala prorrusa. Es el caso de Tucker Carlson, el expresentador de Fox News que ha difundido el argumentario del Kremlin en varias ocasiones en su nuevo programa. Recientemente, entrevistó a Iuliia Mendel, que formó parte del equipo de prensa de Zelenski antes de la guerra y que ahora se ha convertido en una de las voces más críticas del Gobierno. O el de Candace Owens, la influencer de teorías conspirativas que fue invitada a Moscú en junio junto con los hermanos Tate, que enfrentan cargos de violación y trata de personas. Sin embargo, estas figuras no son ahora tan populares en el entorno de Donald Trump. El día que Loomer abrió los ojos El más prorrusa del movimiento ha afirmado que Kiev ha pagado una cantidad millonaria para invitar a Laura Loomer. Para la influencer, esta ha sido una estratagema más de la propaganda de la que afirma haber sido víctima durante años. "Empecé a pensar: ¿sobre qué más nos están mintiendo? Y comencé a examinar detenidamente gran parte del contenido que salía de Russia Today", dijo refiriéndose a la emisora respaldada por Moscú, ahora conocida como RT. "Y me di cuenta, ¡joder!, de que se está llevando a cabo una operación de injerencia extranjera en toda regla, y los canales de propaganda rusos están a la cabeza". En ese momento, Loomer reservó su vuelo y se encontró con un país muy diferente al que esperaba. Y entrevistó al líder que hace años calificó como "nazi". “Esa entrevista es importante y necesaria”, escribió Anton Gerashchenko, exasesor del gobierno ucraniano. "Registra una ruptura pública con las narrativas y la propaganda rusas por parte de un sector del movimiento MAGA. Estamos presenciando un cambio en la retórica respecto a la agresión rusa", concluyó. Por su parte, Meaghan Mobbs, directora del Centro para la Seguridad Estadounidense, e hija del enviado especial de paz de Trump, Keith Kellogg, opinó que las guerras no se ganan con "pureza ideológica". "Se ganan ampliando la coalición de personas dispuestas a defender lo que es justo. Si la visita de Laura Loomer ayuda a que más estadounidenses comprendan lo que está sucediendo en Ucrania, eso es positivo". "El Kremlin lleva años intentando convencer a los conservadores de que apoyar a Ucrania no beneficia a los intereses de Estados Unidos. El antídoto contra la propaganda no es la censura ni el control de la información, sino la verdad", concluyó en entrevista con Kyiv Post.