NoticiaEl principal puerto del país busca el mercado de Asia-Pacífico, pero la infraestructura no dará frutos sin desarrollo social.Se debe avanzar en el dragado a 16 m es vital: la profundidad actual de 12,5 m en la bahía impide la llegada de buques de mayor calado. Foto: Getty Images27.07.2026 05:10 Actualizado: 27.07.2026 05:10

Hablar de Buenaventura ya no es únicamente hacer referencia al puerto más importante de Colombia. Para empresarios y expertos en competitividad, el distrito se ha convertido en una pieza estratégica para el futuro económico del país, en un momento en que el comercio internacional y la reorganización de las cadenas globales de suministro están aumentando el valor geopolítico del litoral Pacífico.María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico, sostiene que la importancia del distrito radica en que conecta el comercio exterior con los principales centros de producción y consumo del país.“Lo que ocurra en Buenaventura impacta directamente los costos logísticos, los tiempos de transporte, la competitividad y la capacidad del Valle del Cauca y de Colombia para integrarse a las cadenas globales de valor”, señala.La dirigente recuerda, además, que el puerto es la principal puerta de Colombia hacia Asia-Pacífico y que, por su aduana, se concentra el 53 por ciento del comercio colombiano con China, lo que refuerza su papel estratégico para la inserción internacional del país.A esa visión se suma Alexánder Flavio Micolta, expresidente de la Cámara de Comercio de Buenaventura, quien considera que la ciudad posee ventajas que van mucho más allá de su actividad portuaria.Según explica, su biodiversidad, su ubicación geoestratégica y su cercanía con las economías asiáticas y latinoamericanas de la costa occidental del continente le permiten proyectarse como un territorio capaz de desarrollar nuevas actividades económicas asociadas con la bioeconomía, el ecoturismo, la pesca, la acuicultura e incluso la generación de energía a partir de biomasa y algas marinas.Una oportunidad nacionalPara ProPacífico, el departamento podría consolidarse como la principal plataforma logística, industrial y agroindustrial del suroccidente colombiano, reduciendo costos logísticos y aumentando su capacidad para atraer inversión y exportaciones.Micolta proyecta que Buenaventura podría convertirse en una plataforma logística e industrial de talla internacional, plenamente integrada a las cadenas globales de valor que hoy se reorganizan tras los cambios generados por la pandemia y las nuevas dinámicas del comercio mundial.Mientras tanto, Marvin Mendoza gerente de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación del Valle del Cauca (CRCI), considera que el cambio sería estructural: el Valle dejaría de ser simplemente una región con un puerto estratégico para convertirse en una plataforma articulada de logística, industria, agroexportación, bioeconomía, tecnología y servicios.“Buenaventura es la diferencia entre que el Valle sea una región competitiva nacionalmente y que sea una región con proyección internacional”, concluye el directivo de la CRCI.La infraestructura que aún hace faltaAunque el puerto moviliza buena parte del comercio exterior colombiano, los especialistas coinciden en que aún existen cuellos de botella que limitan su competitividad frente a otros terminales del Pacífico.Para Ulloa, la prioridad es avanzar en el dragado de profundización del canal de acceso hasta un mínimo de 16 metros. Actualmente, según agrega, Buenaventura dispone de una profundidad cercana a 12,5 metros en la bahía interna, lo que restringe la llegada de embarcaciones de mayor calado y reduce su competitividad frente a otros puertos de la región.Además del dragado, ProPacífico identifica otras inversiones prioritarias: culminar la doble calzada Buga-Buenaventura, reactivar el proyecto vial Mulaló-Loboguerrero, fortalecer la conexión con el interior del país mediante corredores como Calarcá-La Paila e Ibagué-Cajamarca, recuperar el Corredor Férreo del Pacífico y acelerar la modernización tecnológica de los procesos portuarios.Micolta coincide en la importancia del dragado —una obra que estima en cerca de US$450 millones— y plantea complementar con el desarrollo de una plataforma logística de talla mundial en los terrenos de Centrolog, además de impulsar un corredor logístico e industrial entre la vía alterna interna y la terminal de la Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, inversiones que, según sus cálculos, podrían acercarse a los US$900 millones.Sin embargo, advierte que estos proyectos solo serán sostenibles si avanzan simultáneamente inversiones en vivienda, servicios públicos, educación, ciencia, tecnología y seguridad.Desde la Comisión Regional de Competitividad e Innovación del Valle del Cauca (CRCI), su gerente plantea una visión similar. Asegura que Buenaventura debe entenderse como un sistema donde puerto, ciudad y territorio funcionen de manera integrada.Para ello, considera indispensables el dragado, la modernización logística, la conectividad digital, el fortalecimiento de la seguridad, la culminación del acueducto y la formación de talento especializado en logística, comercio exterior y servicios portuarios.Buenaventura representa la principal puerta del comercio exterior colombiano hacia el Pacífico Foto:JUAN PABLO RUEDAEl desarrollo debe sentirse en la ciudadMás allá de las obras físicas, las tres fuentes coinciden en que el verdadero indicador del éxito será la capacidad de traducir el crecimiento portuario en mejores condiciones de vida para los habitantes de Buenaventura.Ulloa sostiene que el puerto debe convertirse en un verdadero motor de desarrollo local mediante inversiones sociales, generación de empleo y fortalecimiento del tejido empresarial.Para ello propone garantizar agua potable permanente, mejorar la seguridad y formar talento local en logística, comercio exterior, operación portuaria, idiomas y mantenimiento industrial, entre otras áreas.A su vez, Micolta considera que ese objetivo solo podrá alcanzarse mediante una gobernanza colaborativa entre el sector público, el privado y las comunidades, acompañada de una adecuada planificación territorial a través del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).Según dice, este modelo permitiría que el crecimiento del negocio portuario impulse también sectores como el turismo, la pesca, la logística y los negocios verdes.Por su parte, Mendoza resume el desafío en una pregunta distinta: “No solo cuánto mueve el puerto, sino cuánto desarrollo local genera”.En ese sentido propone fortalecer la contratación de proveedores locales, invertir en servicios públicos, movilidad y seguridad, desarrollar el turismo sostenible y consolidar una gobernanza que articule al Gobierno nacional, el Distrito, las empresas portuarias, el sector privado y las comunidades. 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