Un país de América del Sur avanza con un gigantesco proyecto portuario que promete cambiar el futuro del comercio en la región y captar la atención de importantes inversionistas internacionales. La obra marítima busca convertir al país en un punto estratégico para el movimiento de mercancías a gran escala, con infraestructura preparada para recibir enormes embarcaciones y responder al crecimiento de las exportaciones en las próximas décadas. En medio de este escenario, empresas vinculadas a China empiezan a tomar protagonismo dentro de una iniciativa considerada clave para el desarrollo logístico sudamericano. Descubre cuál es el puerto que busca revolucionar el transporte marítimo regional y por qué la presencia china genera expectativa.El proyecto corresponde al Puerto Exterior de San Antonio, ubicado en Chile, una iniciativa que pretende ampliar de forma considerable la capacidad marítima del país. La obra no solo busca aumentar el movimiento de mercancías, sino también modernizar el sistema portuario chileno para responder al crecimiento del comercio internacional y a las nuevas exigencias logísticas del mercado global.Una vez que las instalaciones alcancen su máxima capacidad productiva, el puerto podrá gestionar anualmente 60 millones de toneladas de mercancías, lo que se traduce en un movimiento de 6 millones de contenedores (TEU). Su diseño vanguardista le permitirá albergar de manera simultánea hasta ocho embarcaciones de 400 metros de longitud, que representan las naves de mayor envergadura que circulan hoy por los océanos, asegurando así que Chile se mantenga conectado con las rutas de navegación más relevantes del planeta.Puerto Exterior de San Antonio | Foto: Revista Logistec El interés por este desarrollo portuario ha traspasado las fronteras regionales, atrayendo la atención de potencias económicas que buscan afianzar su influencia en los puntos de conexión global. En este contexto, la compañía China Harbour Engineering Company (CHEC) ha emergido como un actor de gran relevancia. Esta firma asiática, que ya posee una vasta trayectoria en la ejecución de infraestructuras de gran calado, como el reciente desarrollo del puerto de Chancay en territorio peruano, identifica en el litoral chileno una ventana estratégica para profundizar su presencia en América Latina.Llevar a cabo una obra de esta magnitud requiere un despliegue financiero masivo, estimado en un total de USD 4.450 millones. El esquema de financiamiento se divide en dos grandes bloques bajo un modelo de colaboración público-privada.Por un lado, la Empresa Portuaria San Antonio, de carácter estatal, inyectará USD 1.950 millones destinados a desarrollar obras principales como accesos, áreas operativas, infraestructura marítima y medidas ambientales.El resto del financiamiento será cubierta por el capital privado mediante el sistema de concesiones. Estos inversores externos serán los responsables de la construcción técnica de las terminales, la dotación de maquinaria de última generación y la posterior gestión operativa del recinto.Puerto Exterior de San Antonio | Foto: Revista Logistec El cronograma de esta megaestructura está diseñado para ejecutarse de forma secuencial, dividiendo el progreso en cuatro fases distintas que se activarán según el crecimiento de la demanda marítima. Se prevé que el Puerto Exterior inicie su actividad comercial oficialmente durante el año 2036. En esa fase inicial contará con un muelle de 865 metros y podrá transferir alrededor de 1,5 millones de TEU anuales.