Verano azul es, seguramente, la serie más popular de España. No hay generación que no la haya visto. La televisión lineal recurre a ella durante junio, julio o agosto para entonar los meses más tórridos. Además, Verano azul está disponible en Prime Video, SkyShowtime, FlixOlé y, gratis, en RTVE Play. En total, 19 episodios de pura nostalgia que se emitieron por primera vez hace más de 40 años.Antonio Ferrandis no necesitaba el impulso de Verano azul: había figurado en tres películas nominadas al Oscar y una de ellas, Volver a empezar, la primera ganadora española, la había protagonizado. Por eso, que sus últimos años los acabase asociado a Chanquete pese a su currículo no le hacía especial gracia.Por otra parte, estaban los niños. De todos ellos, el único que se ha mantenido en la industria del cine ha sido Juanjo Artero, quien, durante años, fue uno de los protagonistas de El comisario. Hoy, a sus 61 años, ha echado la vista atrás en una entrevista, en la que asegura que “es actor a pesar de Verano Azul”.¿Cómo lidió Juanjo Artero con 'Verano azul'?En menos de un verano, la serie ya estaba emitida y Juanjo Artero, sin historial cinematográfico o televisivo, pasó de ser un niño más a El Niño. Saber que millones de personas vieron el último capítulo lo dejó, según cuenta, literalmente sin respiración. Pese a lo contraintuitivo que pueda parecer, el físico de Artero fue lo que más le complicó triunfar.En Verano azul, era el niño guapo: rubio, ojos azules, etc. Hoy, Netflix se lo rifaría, pero en aquel entonces y en nuestro país, Artero recuerda que había muy pocos papeles para un perfil así. Los jóvenes que querían debutar como actores lo hacían en el cine quinqui, y ser guapo no ayudaba. O, al menos, no guapo a una manera tan Muerte en Venecia.Para Artero, hubo otro problema. Verano azul podía considerarse una puerta de entrada, pero también una cárcel temporal. Nadie lo vería en otro papel sin pensar en la serie; pero también debía tener en cuenta que su fama pasaría. Y, entonces, qué. “Yo digo que soy actor a pesar de Verano azul, porque también te condicionaba y te prejuzgaban”, afirma Artero.Este dilema lo discutió con su madre, quien lo avisó de que, en algún momento, Juanjo Artero volvería a ser un chico más, y nadie le garantizaba que lo siguieran contratando ante una cámara. Quizá, insinuaba la madre, convenía pensar en otras salidas profesionales. “Yo le decía que quería ser actor o, si no, vagabundo, porque si no iba a ser actor, sería un infeliz”, recordó Artero. “Pero podría haber sido guarda forestal o todo lo que tuviera que ver con la naturaleza".