Ser uno de los niños más famosos de España puede sonar a sueño. Vivirlo, según Miguel Joven, fue bastante más agotador. El actor que dio vida a Tito en Verano azul ha recordado cómo el éxito de la inolvidable serie le abrió todas las puertas del espectáculo, aunque también le empujó a abandonar la vorágine.El verano se mueve se ha desplazado hasta Nerja para conversar con quien se convirtió en uno de los rostros más queridos de la televisión. Allí, Joven ha echado la vista atrás para rememorar cómo cambió su rutina tras el fenómeno televisivo."Me llevó a estar a caballo entre Nerja y Madrid durante varios años. Hicimos programas de televisión, grabé un disco, hice películas con Fernando Esteso y Andrés Pajares", ha apuntado.Sin embargo, tanta actividad era impropia para un muchacho que todavía estaba descubriendo la vida: "Sencillamente, lo que tenía era volver en una vida más normal. Había días en los que no me sabía dónde me levantaba. Necesitaba volver a mi pueblo".Eso sí, la buena sintonía con sus compañeros permanece intacta, tal y como ha asegurado: "Fueron 16 meses. Esa piña existía detrás de las cámaras y nosotros mantenemos esa amistad".