Ha sido una pesadilla de más de 60 años, con un peregrinaje entre juzgados insólito en este país, pero José Luis Malagón, un vecino de Morón de la Frontera de 84 años, ya puede decir oficialmente que es hijo de un empresario fallecido en 1963, lo que ha conseguido finalmente mediante una prueba de ADN y la consiguiente sentencia a su favor de un tribunal sevillano.

La lucha de este catedrático de Antropología casi da para un relato de suspense y comenzó precisamente en 1963 con la muerte de su padre. Entonces, él tenía 19 años, e intentó, sin recurrir a la justicia, ser reconocido como hijo biológico de su padre, pero no fue posible.

Tras no conseguir nada por la negociación directa, fue olvidando el caso poco a poco hasta que llegó el año 2013, y conoció al abogado sevillano Fernando Osuna, experto en casos de reclamación de paternidad. Entonces, hace 13 años, puso una demanda de paternidad, y comenzó un largo, pero seguro, camino hacia lo que ha conseguido, y todo gracias a una casualidad.

Retrasos y escritos sin respuesta

“Tuve una conversación casual con un hombre en la Universidad de Sevilla, donde era profesor, que me dijo que había sido el administrador de mi padre, y que estaba dispuesto a certificar ante notario que sabía de mi relación con él”. Cuando Malagón se sentó en la calle Virgen de Regla de Sevilla ante el abogado Fernando Osuna y le contó la historia, la maquinaria se puso en marcha.