Isabel Laguna I Tarifa (Cádiz), (EFE).- A sus 94 y 73 años, Curra y Benito han pasado de ser hermanos a ser oficialmente madre e hijo, un estado que ha reconocido ahora un juzgado y que pone fin a una historia de silencio y sufrimiento que demuestra que cualquier tiempo pasado no fue siempre, ni mucho menos, mejor.
«Estamos muy contentos. Ella quería tener los papeles de que yo era su niño pequeño. Va a ser beneficioso para los dos», cuenta, en una entrevista telefónica con EFE, Benito desde Tarifa (Cádiz), donde ambos residen.
Un embarazo oculta en la habitación
La historia de silencio que ha marcado sus vidas comenzó el 3 de abril de 1953. Ese fue el día que Benito nació y fue inscrito en el Registro Civil de Tarifa como hijo de quienes, en realidad, eran sus abuelos maternos.
Su madre era entonces «una mujer joven, soltera y sin recursos propios» que se había quedado embarazada tras tener una relación sentimental esporádica con un hombre del que nunca más volvió a tener noticias, según relata la demanda que interpuso en su nombre en la Sección Civil de los tribunales de instancia de Algeciras (Cádiz) el despacho de abogados de Jesús Odériz.












