Actualizado Lunes,

julio

00:47"La fotograf�a de la verg�enza", "humillaci�n" o incluso "la capitulaci�n continental". Hace un a�o, las cr�ticas contra la Comisi�n Europea y, en especial, contra la presidenta Ursula von der Leyen arreciaban desde pr�cticamente todos los �mbitos intelectuales y espectros pol�ticos tras el pacto comercial que hab�a firmado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El acuerdo de Turnberry (Escocia) estableci� que EEUU impondr�a un arancel general m�ximo del 15% a los productos europeos, mientras la Uni�n Europea eliminar�a las tasas a los bienes industriales estadounidenses. 12 meses despu�s, desde el Ejecutivo comunitario mantienen que el convenio alcanzado fue el menos malo posible, y los acontecimientos parec�an darle la raz�n despu�s de que, en la madrugada del jueves al viernes, Trump anunciase la renovaci�n de los aranceles con un tipo del 10% para la UE en virtud de "la falta de actuaci�n frente al comercio de productos fabricados mediante trabajo forzoso". Esa cifra est� por debajo del nivel m�ximo acordado en la localidad escocesa y en la Comisi�n la valoraron "positivamente", aunque dejando claro que el motivo que ahora ha buscado el presidente estadounidense es poco menos que delirante.Pero apenas unas horas despu�s, el magnate amenaz� con imponer una tasa "considerable lo antes posible" tras la decisi�n de la UE de sancionar a Google con 890 millones de euros. M�s de 1.000 millones de d�lares por "favorecer sus propios servicios en Google Search y por imponer restricciones a las empresas para dirigir a los consumidores hacia canales de compra alternativos, a menudo m�s baratos, en Google Play"."Estados Unidos de Am�rica no es la hucha de Europa, ni permitiremos que lo sea (...) La Uni�n Europea pagar� un precio muy alto por esta conducta ilegal y profundamente poco �tica, sobre la que les he advertido reiteradamente", asegur� Trump en su red social. Bruselas, sin embargo, mantiene la calma. En la capital comunitaria siempre tienen en mente que el presidente de Estados Unidos habla y amenaza mucho pero que sus palabras no siempre se traducen en hechos. E insisten en defender las bondades del pacto de Turnberry. "Sabemos que el acuerdo nunca fue perfecto. Fue un acuerdo pragm�tico. Su objetivo era aportar estabilidad y una relativa previsibilidad, as� como evitar una alternativa que habr�a provocado graves da�os econ�micos, perturbaciones e incertidumbre, con consecuencias dram�ticas para la Uni�n Europea y tambi�n para Estados Unidos", apuntan fuentes comunitarias. "Es justo afirmar que ha cumplido sus principales objetivos. Ha protegido nuestro comercio y nuestras inversiones frente a lo que, de otro modo, habr�a sido un conflicto comercial transatl�ntico creciente e imprevisible. Ha ayudado a salvaguardar nuestros principales intereses econ�micos y ha reforzado la unidad de la Uni�n Europea", prosiguen en la Comisi�n. Y todav�a m�s. En Bruselas subrayan que "solo el a�o pasado, el comercio de bienes y servicios entre la Uni�n Europea y Estados Unidos alcanz� alrededor de 1,8 billones de euros, lo que equivale a unos 4.900 millones de euros diarios". "Miles de empresas operan a ambos lados del Atl�ntico y existen cadenas de valor y suministro altamente integradas. Por todas estas razones econ�micas, y por los intereses espec�ficos de las empresas europeas, esta relaci�n es muy importante. Estados Unidos no es simplemente un gran socio comercial. Se trata de dos econom�as muy interdependientes e interconectadas, cuya competitividad y seguridad econ�mica se ven reforzadas cuando cooperamos. Este fue uno de los principales motivos del acuerdo: garantizar, en la medida de lo posible, estabilidad y previsibilidad", concluyen. En Bruselas, en definitiva, sacan pecho del acuerdo. No lo quieren decir as� y prefieren mantener el siempre contenido lenguaje comunitario. Pero en los despachos del edificio Berlaymont escocieron las fuertes cr�ticas del a�o pasado, y creen que no se entendi� que con Trump y su Administraci�n debe primar el pragmatismo. Y repiten siempre que ante los cambios de opini�n y aldabonazos de Estados Unidos, la Uni�n Europea ofrece estabilidad y que eso, a la larga, dar� m�s r�ditos. Aunque no venda tantos titulares como Washington.