El mundo se derrite: en los últimos tres años, la temperatura global ha aumentado de media 1,5º; a su vez, los últimos 11 años han sido los 11 más calurosos desde que hay registros y, según el programa de observación satelital que depende de la Comisión Europea, Copernicus, durante 2025 se alcanzó la extensión de hielo marino más baja en 47 años.El futuro del escenario climático resulto alarmante y aterrador, con unas previsiones en las que el continuo crecimiento de las temperaturas aumentará de manera significativa el número de fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, sequías, danas... Y más en particular en las ciudades, especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático y en donde se concentra más de la mitad de la población mundial. Los pronósticos no son alentadores y muchos menos para Europa, quien se llevará las peores consecuencias del calentamiento global.
En poco más de 70 años se estima que el nivel del mar pueda subir dos metros, según los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), lo que irremediablemente supondría la desaparición de algunas ciudades. En concreto, la NASA ya ha valorado en incontables ocasiones esa posibilidad para grandes núcleos de población en las costas españolas como Santa Cruz de Tenerife, Barcelona y Cádiz, entre otras.








