Los expertos ya lo ven inevitable: las temperaturas medias del planeta subirán de aquí a final de siglo por encima de los 1,5 ºC de aumento respecto a la era preindustrial, el tope que no se deseaba franquear para evitar los peores efectos del calentamiento.Por ello, la prioridad de las políticas en este campo deben centrarse en minimizar las temperaturas máximas, intentar regresar a un calentamiento por debajo de los 1,5 °C lo antes posible y reducir la vulnerabilidad de las sociedades, las comunidades y las economías ante los impactos inevitables. Así lo indica un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), organismo adscrito a la ONU.El documento advierte de los riesgos asociados a la pérdida de glaciares y alerta ante la probabilidad de que se den cambios irreversibles a medida que aumente la magnitud y la duración de las temperaturas más altas. Y entre esos efectos se resalta la “desestabilización de las principales capas de hielo” del planeta.“El calor abrasador de este verano, los devastadores incendios forestales y las inundaciones mortales son una advertencia de lo que nos espera. Debemos lograr que el sobrecalentamiento por encima de 1,5 C sea lo más pequeño y breve posible. Esto exige una ambición desmedida”, declaró el secretario general de la ONU, Antőnio Guterres al difundir el informe.Con un calentamiento de hasta 3 ºC o menos, “los glaciares podrían perder una cuarta parte de su masa a finales de siglo”El escenario más optimista que recoge este trabajo prevé un aumento de temperatura máximo de 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales, con lo que se supera el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C establecido por el Acuerdo de París. La mayoría de los demás escenarios predicen picos más altos.Por encima de 1,5 °C, los riesgos e impactos previstos incluyen la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de ecosistemas y la inundación de pequeños Estados insulares en desarrollo y ciudades costeras bajas.Con un calentamiento de hasta 3 grados o menos, “los glaciares podrían perder más de una cuarta parte de su masa para el año 2100” y elevar el nivel del mar entre 9 y 13 centímetros, mientras que “los ecosistemas dañados o fragmentados pueden acelerar el cambio climático”.Superar los 1,5 °C comporta no solo profundos cambios en la criosfera (en las capas de hielo, hielos marinos, glaciares, permafrost y nieve), sino una mayor probabilidad de colapso de ecosistemas como los arrecifes de coral, calor extremo e incendios forestales.El informe advierte sobre la probabilidad de que se sobrepasen los puntos de inflexión irreversibles a medida que aumenta la magnitud y la duración de las temperaturas más altas.El desbordamiento de un lago glaciar en el HimalayaLVY entre estos están incluyen la desestabilización de las principales capas de hielo, la degradación de la selva amazónica y la alteración del sistema de corrientes que transporta aguas superficiales cálidas hacia el norte y aguas profundas frías hacia el sur y que desempeña un papel clave en la regulación del clima. El datoDel total de la pérdida mundial de glaciares desde la década de 1970, más del 40 % se produjo en la última década (2015-2024), y el 6 % se perdió solo en 2023.Las proyecciones indican una disminución de hasta un 14 % en la producción mundial de alimentos para 2050 si no se implementan medidas de adaptación efectivas. Las olas de calor extremas ya demuestran que los impactos climáticos se producirán con mayor rapidez, con mayor intensidad y durante más tiempoInger AndersenDirectora Ejecutiva del PnumaLos expertos recalcan que no son esperables buenas noticias “con temperaturas por encima de 1,5 °C”. “En todo el mundo, las olas de calor extremas ya demuestran que los impactos climáticos se producirán con mayor rapidez, con mayor intensidad y durante más tiempo, se cobran más vidas y causan una disrupción más profunda”, declaró Inger Andersen, directora Ejecutiva del Pnuma.Los resquicios de esperanza: una trayectoria deseable de calentamientoSin embargo, pese a todo, aún es posible reducir las temperaturas y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París contra el cambio climático, se dice. (Este pacto de la capital francesa nació justamente para evitar la superación de este umbral de calentamiento de 1,5 ºC).El documento dibuja la idea de una trayectoria en la que en una primera fase habrá “sobrecalentamiento”, pero luego debe darse un pico térmico y un descenso (o declive), con la vista puesta en que, una vez que las temperaturas alcancen el máximo, se mantengan por debajo de 1,5 °C para finales de siglo. Este debe seguir siendo el objetivo, para adaptarse a los impactos inevitables.La clave estaría en minimizar la magnitud y acortar la duración de esta fase de ascenso para volver a situarnos por debajo de 1,5 °C lo antes posible.La inundación golpea la zona de Nuwakot, en NepalSulav Shrestha / Ap-LaPresseEl informe Limitando el sobrecalentamiento resalta no obstante que se requieren reducciones inmediatas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero (que calientan la atmósfera), incluido el metano, en el camino para lograr un balance de emisiones netas cero.Todo ello requerirá “una sólida voluntad política y el multilateralismo, políticas eficaces, una gobernanza inclusiva y una financiación adecuada” como “condiciones esenciales para la acción”. “La rapidez y la contundencia con que se implementen estas acciones definirán la trayectoria del proceso”, sentencia el documento.El documento subraya que esta trayectoria reduciría los riesgos y los impactos, facilitaría y abarataría la adaptación, y aumentaría las probabilidades de reducir las temperaturas.La adaptación será necesaria en cualquier caso“Ahora es el momento de redoblar los esfuerzos en la acción climática. Podemos —y debemos— encaminarnos por la senda correcta. Reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, fortaleciendo la resiliencia y la adaptación, y garantizando que la superación de 1,5 °C sea lo más leve y breve posible”, añade Andersen.Sin embargo, incluso los esfuerzos de mitigación más exitosos no eliminarán la necesidad de adaptación: un aumento de 1,5 °C no se considera seguro para la mayoría de las naciones, comunidades, ecosistemas y sectores.De hecho, “es probable que existan límites a la adaptación e impactos irreversibles, especialmente si no se minimizan las temperaturas máximas”.Un residente local empuja su carreta a través del lodo tras las inundaciones provocadas por las lluvias en la provincia de Paita, en Piura, al norte de Perú, el 24 de marzo de 2017, en un suceso atribuido al 'Niño'. Ernesto Benavides / AFPBeneficios para la salud en paraleloLos expertos avalan aquí los beneficios colaterales que suponen las intervenciones climáticas, pues la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables mejora la calidad del aire y la salud pública, reduce los costos energéticos y aumenta el acceso a la electricidad. Por eso, se insta a una acción acelerada, colectiva y global para encaminarse hacia una trayectoria de sobrepaso, pico y declive.Lee tambiénTecnologías para eliminar el CO2 que pueden tener “consecuencias negativas imprevistas”El informe dedica un capítulo remarcable a analizar los sistemas de eliminación de dióxido de carbono (CDR, o Carbon Dioxide Removal), el conjunto de procesos destinados a extraer CO₂ directamente de la atmósfera para almacenarlo de forma duradera en la Tierra, el mar o en productos madereros.El informe indica que, junto a las necesarias reducciones sostenidas de gases para mitigar el calentamiento (en transporte, energía, agricultura...) será necesario recurrir a la eliminación o absorción del dióxido de carbono (CDR), tanto mediante sistemas convencionales como con técnicas innovadoras. No obstante, el documento aclara que algunos de estos métodos conllevarán “riesgos y desventajas que podrían limitar su potencial”La CDR se presentan en dos formas: la manera convencional, como es la reforestación y la restauración de ecosistemas forestales; o a través de métodos como la bioenergía combinada con la captura y almacenamiento de carbono (BECCS): una tecnología que genera energía a partir de biomasa mientras captura y almacena de forma permanente el dióxido de carbono (CO₂) resultante bajo tierra. Y la otra opción es la captura directa con almacenamiento directo de carbono atmosférico.En general, incluso con una escala optimista de eliminación de dióxido de carbono, es “improbable que se logre una reversión de la temperatura superior a unas décimas de grado este siglo”. Esto subraya la importancia de centrarse en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ahora.El documento dice que la CDR esta debe ser una opción solo complementaria, no debe ser el pivote o pilar. En ocasiones, además, estos métodos (como la captación del carbono para su enterramiento) “conllevan riesgos y desventajas que limitan su potencial y requieren una gestión rigurosa”.Estos sistemas “solo pueden contribuir de forma creíble” a un retorno a un calentamiento de menos de 1,5 °C si este se mantiene “muy por debajo de 2 °C” y se reducen todas las emisiones restantes. Incluso una implementación a gran escala de estos métodos, incluso optimista, “difícilmente logrará reducir las temperaturas más de unas décimas de grado este siglo”.Se necesitan marcos de gobernanza sólidos “a fin de gestionar las implicaciones en cuanto a equidad, escala y adopción, y para establecer límites a la exploración de tecnologías nuevas e inciertas que podrían tener consecuencias negativas imprevistas”.Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es
La ONU alerta sobre la pérdida de glaciares y la “desestabilización de las principales capas de hielo” del planeta
“El calor abrasador de este verano, los devastadores incendios forestales y las inundaciones mortales son una advertencia de lo que nos espera”, dice el secretario general de la ONU, António Guterrez.










