Análisis Exclusivo suscriptores Sectores sociales aseguran que se deben tipificar los delitos para agilizar sus respectivas rutas de atención y protección. Marcela Gómez Sepúlveda, María Camila Potosí Gómez y Jennifer Estrella Guevara Córdoba, tres jóvenes cuyos cuerpos fueron hallados con signos de violencia. Foto: ParticularPERIODISTA24.07.2026 17:33 Actualizado: 24.07.2026 17:33
Ser mujer en Cali y en el Valle del Cauca implica enfrentarse a peligros recurrentes que amenazan la vida, en un contexto donde los crímenes se cometen con niveles de crueldad cada vez mayores. No se trata de generar pánico ni alarma infundada, sino de encender las alertas sobre la necesidad de adoptar medidas de prevención y autocuidado en la vida cotidiana.La falta de claridad judicial frente a los tres últimos casos —marcados por una extrema brutalidad— genera profunda incertidumbre en la ciudadanía. En un panorama en el que los homicidios contra mujeres y las violencias basadas en género van en aumento, se requiere mayor solidez institucional y compromiso social para frenar esta ola delictiva.Marcela Gómez fue encontrada en un costal abandonado en el barrio La Rivera, norte de Cali. Foto:ParticularTres jóvenes madres que nunca regresaron a casaMarcela Gómez Sepúlveda, de 26 años y madre de un niño de 4 años, salió de su vivienda en el barrio Los Álamos, en el norte de Cali, el 21 de mayo. Antes de partir, llamó a su padre para pedirle que no le pasara el cerrojo a la puerta. Nunca regresó. Cuatro días después, el 25 de mayo, su cuerpo fue hallado dentro de un costal en el separador vial de la calle 70 entre carreras 1J y 1H, frente a la estación del MIO en el barrio La Rivera. Medicina Legal confirmó posteriormente su identidad.Jennifer Estrella Guevara Córdoba, de 30 años, madre de una niña de 12 años y vendedora de desayunos en el barrio El Guabal, fue reportada como desaparecida el 27 de mayo, apenas dos días después del hallazgo del cuerpo de Marcela Gómez. Tras una intensa búsqueda en redes sociales y en la comunidad, su cuerpo fue encontrado al día siguiente en un lote baldío de la calle 2A con carrera 50, en el barrio El Lido, con severos signos de violencia y heridas de arma blanca.María Camila Potosí Gómez, de 21 años y con ocho meses de gestación, salió el 18 de julio a un control médico de rutina. Las cámaras la registraron por última vez movilizándose en motocicleta junto a una mujer. El lunes festivo 20 de julio, en pleno Día de la Independencia, su cuerpo sin vida fue hallado cerca del río Meléndez, en la vía a La Buitrera. Según el reporte preliminar presentaba cuatro heridas con arma cortopunzante, así como signos de tortura. Además, estaba en estado de descomposición. Sin embargo, la bebé que esperaba no se encontraba en el lugar, por lo que su familia mantiene la esperanza de encontrarla con vida mientras continúa la investigación.Hay preocupación por la crueldad en la que han sido hallados los cuerpos de mujeres desaparecidas. Foto:@RedDeApoyoSICTipificar el delito: clave en la respuesta judicialFrente a la brutalidad de estos hechos, diversas organizaciones señalan que la respuesta del Estado requiere mecanismos más especializados. Desde el Observatorio para la Equidad de Mujeres (OEM) señalan que, si bien los casos de Marcela Gómez y Jennifer Guevara continúan en fase de investigación, el de María Camila Potosí debe ser abordado desde ya bajo la figura de feminicidio."Consideramos que el caso de María Camila Potosí debe ser tratado por la justicia y el Estado como un feminicidio, no solo por la crueldad del hecho, sino porque se cometió en razón de su condición de mujer y en estado de gestación", dijo Natalia Escobar, investigadora del OEM en entrevista con EL TIEMPO. LEA TAMBIÉN La investigadora subrayó que la tipificación de feminicidio no es un mero formalismo simbólico, sino una obligación legal que exige investigar con enfoque de género. Esto implica indagar antecedentes de violencia, amenazas, dinámicas de control y relaciones desiguales de poder; reconstruir el contexto de violencia y la relación de la víctima con los presuntos agresores (sin descartar la participación de mujeres); y aplicar estándares probatorios rigurosos que eviten estereotipos de género y garanticen verdad, justicia y reparación para las familias.En diferentes espacios de la ciudad se han adelantado manifestaciones contra la violencia de género. Foto:Juan Pablo Rueda. El Tiempo"Un aumento general de los homicidios en la ciudad también produce un incremento en las violencias específicas contra las mujeres, las cuales se ejercen con mayor crueldad", explicó Escobar."A diferencia de la violencia entre hombres en contextos de criminalidad urbana —que suele ser más directa o rápida con armas de fuego—, en los ataques contra mujeres observamos un nivel desproporcionado de ensañamiento y saña".Por su parte, la concejala de Cali Alexandra Hernández Cedeño advirtió en el marco de un debate de control político, que la ciudad no puede normalizar que los reportes de desaparición queden sin una acción inmediata. "Debemos precisar la naturaleza penal de cada hecho, sea asesinato común, trata de personas o feminicidio. Las investigaciones tienen que transversalizarse con enfoque de género y las denuncias deben recibir respuesta oportuna", sostuvo la cabildante. LEA TAMBIÉN Factores de riesgo y vacío de respuestasPara el OEM, la situación en Cali refleja una tendencia sobre la cual se venía alertando desde meses atrás, caracterizada por la sobrecarga de las capacidades institucionales de respuesta. Según la investigadora Natalia Escobar, la problemática obedece a dos factores centrales.El primero es la insuficiencia presupuestal: los recursos destinados a la prevención y atención de la violencia de género en Cali y el Valle del Cauca resultan escasos frente a la magnitud de la crisis. El segundo es la normalización social: persiste cierto grado de indolencia o tolerancia social, donde en ocasiones se justifican o minimizan las agresiones en conversaciones y entornos digitales.Desde el OEM piden que el caso de María Camila Potosí sea tipificado como feminicidio. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO"Este no es solo un problema del Estado, sino un desafío para toda la sociedad. Se requiere un proceso profundo de sensibilización, pues la respuesta institucional es insuficiente y la ciudadanía no está reaccionando con la urgencia que demanda la gravedad de estos hechos", concluyó la investigadora.Cifras del panorama regional y nacionalA nivel nacional, datos del Observatorio indican que entre 2015 y el 30 de junio de 2026, la Fiscalía General de la Nación registró 6.805 casos tipificados como feminicidio en Colombia. De ellos, 67 contaron con agravantes relacionados con el estado de embarazo de la víctima, su condición de menor de edad o ser mayor de 60 años.En Cali, durante el primer semestre de 2026, cifras del ente investigador contabilizan 27 feminicidios, cinco de los cuales presentaron agravantes por la edad o estado de gestación de la víctima. Además, de acuerdo con reportes de la Personería Distrital de Cali, la ciudad registra 49 homicidios de mujeres en lo que va del año (incluidas seis menores de edad) y dos casos tipificados formalmente como feminicidios desde el inicio de las diligencias, con corte al 18 de julio de 2026.Ante este panorama, la Personería de Cali insistió en la necesidad de articular acciones entre las distintas entidades del Estado para fortalecer las rutas de prevención, protección y juzgamiento, con el fin de salvaguardar la vida de las mujeres, niñas y la primera infancia en el municipio.Campaña No Es Hora De Callar en Buenaventura, Valle del Cauca. Foto:MAURICIO LEON / EL TIEMPO¿Dónde denunciar violencia de género?Si usted o alguna mujer de su entorno es víctima de violencia psicológica, física, económica o sexual, puede comunicarse con la línea nacional 155.Asimismo, puede denunciarlo en las líneas de la Fiscalía General de la Nación en el número a nivel nacional 018000919748, desde su teléfono celular marcando el 122 o en Bogotá en el 601 5702000.En la Policía Metropolitana de Cali se puede denunciar a la Patrulla Púrpura en el número 318 8611522.En la secretaría de Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual del departamento se hace un llamado para que las mujeres que sufran violencia de género acudan ante las autoridades que hacen parte de la ruta de atención de estos casos, que está conformada por comisarías de Familia, en casos de violencia psicológica, física y patrimonial.También en la Fiscalía, en casos de violencia sexual, física, patrimonial y psicológica; instituciones de salud, por violencia física, psicológica y sexual, y a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), por violencia psicológica, física, patrimonial y sexual contra niñas y adolescentes.JOSÉ ANTONIO MINOTA HURTADOEL TIEMPO Casa EditorialNación Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











