10 fotosBeamish Museum (Durham, Reino Unido). El Museo Beamish dedica su atención a los modos de vida en el noreste de Inglaterra entre los siglos XIX y XX. Por eso hay calles con tiendas, casas donde parece que alguien está a punto de regresar, talleres, una aldea minera, granjas de distintas épocas, tranvías o trenes con parada en Rowley Station, de estilo eduardiano. Más que una colección de objetos y construcciones, es una puesta en escena de ambientes donde los oficios y la vida doméstica cobran el protagonismo que merecen. Los visitantes tienen un papel activo: se cruzan con personas vestidas de época, charlan con ellas en el pub The Sun Inn, van de compras y aprenden habilidades, como fabricar velas igual que en los tiempos donde la luz eléctrica era algo utópico. En medio de ese ir y venir van surgiendo historias que se fijan en la memoria con más fuerza que las leídas en un panel informativo. Frank Atkinson, su impulsor, quería que todo esto ilustrara el día a día de la gente para que la historia de su región no fuese solo la que se lee en los libros de texto. Beamish sigue fiel a ese plan, a juzgar por sus cientos de miles de visitantes anuales (815.075 en 2025). beamish.org.ukAnthony Devlin (GETTY IMAGES)Edo-Tokyo (Tokio, Japón). A 40 minutos del centro de Tokio, el Museo Arquitectónico al Aire Libre del periodo Edo tiene una propuesta sugerente: recorrer edificios históricos que no fueron concebidos para exhibirse, sino para ser habitados. Inaugurado en 1993, nació con la misión de rescatar construcciones destinadas a desaparecer y trasladarlas a este espacio de siete hectáreas.