El paso del tiempo, el Romanticismo y el bucólico paisaje que las envuelve han hecho de estos enclaves los lugares más visitados del condado

En el condado de York se suceden ruinas de abadías que por belleza, más que por tamaño, evocan al templo camboyano de Angkor. Conservan sus respectivas estructuras, muros, columnas y los marcos de las ventanas y de las vidrieras de las iglesias. ...

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Faltan los cristales, el mobiliario y los techos, que han sido sustituidos por el vacío y el cielo. Es lo que queda de unas antiguas abadías fundadas en el siglo XII por monjes agustinos, benedictinos y cistercienses, que sufrieron invasiones de los escoceses, malas cosechas, una pandemia de peste negra en el siglo XIV y que tuvieron que abandonar en el XVI por una disolución monástica ordenada por Enrique VIII. Rey que quiso divorciarse y que necesitó los bienes de aquellos monasterios para sanear las arcas reales y al que le vino muy bien la revuelta protestante de Martín Lutero contra la iglesia Católica.

Desde entonces y hasta el siglo XX pasaron de ser abandonadas y expuestas al clima británico, a ser adquiridas por la corona inglesa, nobles particulares y entidades benéficas, que poco a poco las restauraron y las habilitaron para el disfrute de la gente.