Edificios victorianos y modernistas, museos, arte urbano y ‘pubs’ que no hay que perderse en una visita a la urbe escocesa
En Escocia, la fama entre la mayoría de los turistas se la lleva Edimburgo, pero la mayor ciudad escocesa es
el="" title="https://elpais.com/elviajero/2018/09/20/actualidad/1537438727_806506.html" data-link-track-dtm="">Glasgow, que ha pasado en las últimas décadas de ser una urbe gris e industrial a convertirse en una de las más interesantes de Gran Bretaña. Sus edificios victorianos ―legado de un próspero pasado industrial y comercial― le dan un aire serio, pero nada más lejos de la realidad: es una ciudad universitaria, sus calles están llenas de gente joven, de bares, de míticos locales nocturnos y restaurantes, y es la ciudad con más locales de música en directo de todo el Reino Unido. Además, es un referente incuestionable del arte urbano y a los muchos museos y galerías se suman también interesantes muestras de patrimonio industrial.
Pero si de algo presume Glasgow es de uno de sus hijos predilectos, Charles Rennie Mackintosh, arquitecto y diseñador, uno de los más destacados representantes del movimiento Arts & Crafts y el más destacado del art nouveau en Escocia. Incluso los que nunca han escuchado hablar de él han visto alguna vez sus famosos motivos florales abstractos que han inspirado todo tipo de objetos, colecciones de moda e incluso películas. Glasgow se puede ver con otra mirada solo con seguir las huellas de este genial artista polifacético por la ciudad.






