Junto a la de Andalucía, en la plaza de España ondea al viento una bandera de Escocia. Sus colores blanco y azul también son referente en las banderolas que cuelgan por las calles, donde resuena el eco de las gaitas. Los paseantes, camino del mercado medieval, llevan faldas a cuadros y pintas de cerveza. Lo único que falta en el paisaje es el color verde, porque Teba no está precisamente en el lluvioso Reino Unido, sino en el seco y tostado interior de la provincia de Málaga. La repentina transformación de esta localidad andaluza en un pedacito escocés se debe a sir James Douglas, quien a mediados del siglo XIV se sumó a las tropas castellanas para intentar conquistar el castillo de la entonces llamada Itaba. Era un legendario guerrero que transportaba el corazón del rey Robert I de Escocia hacia Tierra Santa, pero falleció en la contienda fronteriza. Y desde hace 20 años su figura se recuerda en el llamado Douglas Day, que incluye representaciones teatrales, música celta, talleres, juegos infantiles, gastronomía y numerosas actividades culturales. La XIX edición arrancó el pasado jueves y finalizará este domingo, 24 de agosto. Se espera que la disfruten unas 10.000 personas, el triple de la población local.